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ESTO…y algo más

  • Pedro Peñaloza

¿LA PELOTA NO SE MANCHA?

“En el mundo no hay nada tan difícil como la franqueza y nada tan fácil como la adulación”.

Fiódor Dostoievski
PARECÍA lejano, pero estamos a un año de que dé inicio el mundial en Rusia. El mundo podrá empaparse de la gran cultura de éste país de dimensiones continentales, así, como de sus museos y palacios. Sin embargo, hoy la nación cuna de la revolución socialista se encuentra en el ojo del huracán por la detención de personajes críticos al gobierno de Vladimir Putin, por ayudar al régimen sirio y encubrirlo en uso de armas químicas contra su población, de persecución a la comunidad homosexual y de invadir a Ucrania y anexionar Crimea; y si esto fuera poco, se han reportado diversos casos de explotación y malas condiciones de trabajo para los obreros que construyen los estadios para la justa mundialista.

Ante este panorama, tendríamos que preguntarnos porque la FIFA, un organismo que proclama el juego limpio y la ética deportiva, eligió darle a un gobierno que constantemente viola los derechos humanos y que no permite la libre expresión un evento de tal magnitud. La fraternidad y el festejo de la diversidad deberían ser los símbolos de un mundial y no el encono, el autoritarismo y la xenofobia.

Ahora bien, los organismos internacionales tienen su mirada volcada en Venezuela debido a su crisis política y económica y la mayoría de gobiernos ha repudiado el encarcelamiento de Leopoldo López en una cárcel militar. Pero, en Rusia, fue encarcelado el principal opositor al Gobierno de Putin, Alexéi Navalni, quien ha logrado encabezar un movimiento harto de la corrupción de la cúpula gobernante. Asimismo, se han producido manifestaciones y los organismos de inteligencia han hecho detenciones masivas, es decir, el Kremlin quiere callar las voces disidentes con las viejas tácticas represivas de la Unión Soviética y dar, cueste lo que cueste, una impresión de calma y tranquilidad a los medios que cubren la Copa Confederaciones que arranca en un par de días.

También, la organización Human Rights Watch en su informe “Tarjeta Roja: Explotación de Trabajadores de la Construcción en las sedes de la Copa del Mundo”, advierte que FIFA no ha hecho nada para que el gobierno ruso mejore las condiciones de los obreros que de día y noche, y a veces a -25 grados, tienen que seguir laborando para entregar las sedes en tiempo y forma. Estos trabajadores, entre migrantes y rusos, carecen de contrato, prestaciones y cualquier tipo de protección, es más, sus condiciones laborales son tan precarias e irregulares que hasta el momento van ya 17 trabajadores muertos en las obras (en Brasil 2014 fueron 11 los fallecidos). Sí, se tendrán los estadios más modernos, las pantallas más grandes, pero a qué costo.

Así, después de 16 federativos latinoamericanos presos por corrupción, con Blatter y Platini inhabilitados por más de ocho años y olvidadas en el cajón las acusaciones por compra de votos, FIFA quiere dar la impresión de que ha limpiado la casa y no tolerará ningún escándalo en el próximo mundial. Una vez dijo Maradona, que “la pelota no se mancha”, pero en la Rusia de Putin quedará manchada de rojo.

Algo Más. La moraleja es clara para Verón: no importa que hayas jugados 14 años y entregado a la institución 5 trofeos, al final se te dará una playera enmarcada y una patada. ¡Qué bien se hacen las cosas en Pumas!… Osorio se equivocó en no llevar al “Burrito” Hernández a la Confederaciones, Héctor Herrera no es un recuperador. México sufrirá mucho para tener el balón contra Portugal. Veremos.