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ESTO…y algo más

  • Pedro Peñaloza

MESSI: UN JUGADOR DE OTRO MUNDO

“La victoria no lo es todo, es lo único”.

Vincent Lombardi
¿QUÉ costo tiene ganar un campeonato? Después de la extensión de contrato que ha hecho el Barcelona con Lionel Messi ésta pregunta se vuelve pertinente para darse cuenta de la inflación en los salarios de los jugadores, la presión de las marcas patrocinadoras, el negocio de la televisión y la lucha de los clubes europeos para mantenerse en la élite mundial.  Hoy en día, no es raro ver acuerdos millonarios por jóvenes canteranos, cláusulas que duplican el salario, primas de renovación o tarifas de rescisión con números estratosféricos, es decir, el “negocio” del futbol se cotiza cada vez más alto y el compromiso que adquiere el jugador es también mayor, ya que ponen sobre sus piernas el éxito obligado de la marca y lo fuerzan a ganar y conseguir los objetivos a cualquier precio.

Ahora bien, el caso de Messi es una excepción, el rosarino ha demostrado desde su debut que la presión y la responsabilidad le tienen sin cuidado, es más, cuanto más importante es el encuentro mayor motivación encuentra en la cancha. Es tan determinante Lio en el terreno de juego que toda la estrategia del equipo está diseñada para que él se sienta a gusto y sobresalga. Recordemos que fue en la etapa de Guardiola donde todo el sistema se volcó a surtir de balones a Messi, por eso no es extraño ver sufrir al Barcelona cuando no juega su estrella. Pero, algo es seguro, los culés no serían ni la sombra de lo que hoy representan y no tendrían los 30 trofeos que hoy presumen en sus vitrinas. Hay una frase que raya en cliché: “nadie está por encima de la institución”, pero en este momento Barcelona le debe a Messi todos sus triunfos comerciales y económicos.

Bajo este contexto, no es raro que la extensión de contrato del diez, hasta el 2021, raye los 56 millones de euros, así, el club catalán asegura que su estilo de juego perdure por unos años más. Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas, hace un par de temporadas la “pulga” se empezaba a sentir incomodo en el Barcelona, Luis Enrique lo había mandado al banquillo y Hacienda lo investigaba por defraudación fiscal y, además, amenazaban a su padre con meterlo a la cárcel.

Pero, el Barcelona le dio todo su apoyo con la justicia española y encontró un par de amigos, Neymar y Suarez, que le quitaron el peso del equipo y la responsabilidad. En el tema del conflicto con Luis Enrique no se sabe cuál fue el acuerdo, pero parece que la disputa por el control del vestidor causó el desgaste del entrenador y su salida esta temporada del club. De ésta forma, única en su tipo, la jerarquía de un jugador como Messi está por encima de cualquier entrenador y si a esto le sumamos a Neymar y Suarez, se vuelve un trío casi imposible de controlar. El nuevo entrenador podrá modificar en la defensa o la media, pero le será imposible hacer algún cambio en la delantera, no poner juntos a los tres compadres sería echarse el vestidor encima. Éste tal vez sea el costo por tener al mejor jugador. Veremos.

Algo Más. Regresa México a su zona de confort con la Copa Oro, donde gobierna sin problema. Aquí somos el “gigante”, pero quedó demostrado que ante la alta competencia seguimos lejos. Es hora de plantearnos el pelear el boleto al mundial en la Conmebol, claro, si queremos cambiar y superarnos.

pedropenaloza@yahoo.com

Twitter: @pedro_penaloz