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Estrategia de crecimiento y control de inflación

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Sexenio con menor inflación en este siglo y con crecimiento modesto en un entorno adverso

La Secretaría de Hacienda acaba de presentar el documento conocido como Precriterios 2017, sobre la evolución reciente de la economía del país y sobre las perspectivas para fin de este año y para el próximo; con el fin de enmarcar las acciones de política económica que se llevarán a cabo, así como para permitir al Congreso la discusión de la propuesta presupuestal para 2018.

Unos días antes se dio a conocer que el Banco de México pondría a disposición del Gobierno federal su remanente de operación, después de restar el monto que consideró adecuado para fortalecer su reserva por posibles fluctuaciones cambiarias. El monto recibido por el ejecutivo debe dedicarse, en su mayor parte a disminuir el endeudamiento.

Pocos días después de este anuncio, el banco central dio a conocer un boletín en que señalaba que tomaría todas las medidas necesarias para evitar que el aumento de circulante que se inyectaría al mercado, por la amortización adelantada de la deuda pública, se convierta en presiones adicionales inflacionarias.

La mayor pérdida de adquisición de nuestra moneda durante el año ha sido ocasionada por los incrementos en el precio de las gasolinas y por la transmisión de la depreciación cambiaria por lo que, frente al posible aumento de la liquidez en el mercado, el Banco de México decidió, nuevamente, subir la tasa de interés de referencia en un cuarto de punto, con lo cual ha llegado a 6.5 por ciento. En lo que resta del año se esperarían nuevos incrementos, en sincronía con la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, así como que recurra a operaciones de mercado abierto para controlar la liquidez.

Una vez establecida la estrategia para lograr que la inflación no rebase el cinco por ciento y converja hacia la meta del tres por ciento en 2018, en materia de crecimiento habría que esperar que la disciplina financiera permita cumplir la meta fijada a inicio de sexenio para regresar al equilibrio fiscal y para disminuir los requerimientos financieros del sector público.

Adicionalmente, contrario a las expectativas de inicio de año que preveían una fuerte desaceleración de la economía, al primer trimestre se estima que la expansión productiva sería de 2.4 por ciento, lo que ha propiciado que algunas previsiones, como las del banco JP Morgan la sitúen en dos por ciento para todo el año. El análisis de Hacienda sitúa el ritmo de crecimiento en un rango de 1.3 a 2.3 por ciento para este año y entre dos y tres por ciento para el próximo.

La estrategia fiscal, coordinada con la monetaria, para lograr sortear el entorno externo adverso y mantener el crecimiento, aún al modesto ritmo que lo ha venido haciendo desde inicio de este siglo, consistiría en sincronizar los pagos adelantados de la deuda, con los requerimientos, que seguramente provendrán de las asociaciones público-privadas para proyectos de infraestructura y para los proyectos derivados de la Reforma Energética, así como el mayor compromiso de la banca para canalizar un mayor monto de recursos a la expansión de las actividades productiva. Sin embargo, es necesario considerar que persisten los riesgos sobre la incertidumbre acerca del rumbo que tomará la política económica de Estados Unidos.

 

miggoib@unam.mx