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Estrategia Nacional de Cultura Cívica

  • José Roberto Ruíz Saldaña

  • José Roberto Ruiz Saldaña

El Instituto Nacional Electoral (INE) recientemente aprobó una Estrategia para acrecentar la cultura cívica, vigente de 2017 al 2023. Este documento se basa en un extenso diagnóstico sobre las deficiencias de una ciudadanía activa y se presenta en un contexto de profundo deterioro de los asuntos públicos y del tejido social.

La subcultura de la ilegalidad, el amplio desprecio de los ciudadanos por la política, el cuestionamiento por los altos niveles de corrupción y una dramática crisis de inseguridad en varias partes del país, confirman la necesidad de un instrumento útil para revertir la precariedad de la cultura democrática y que sirva para hacerles frente.

El INE, antes IFE, ha cultivado experiencia en ese tipo de esfuerzos, no solo organizando elecciones. De una inicial estrategia de difusión y promoción de contenidos sobre los valores de la democracia, pasó a un intento por crear competencias en los ciudadanos y a promover su participación, a grado tal ha posicionado programas en la materia. El salto cualitativo de la reciente estrategia es que ese esfuerzo será medido y evaluado bajo una concepción de política pública.

La Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCÍVICA) tiene ocho líneas de acción: transparencia, derechos humanos, derecho a saber, cultura del diálogo, creación de redes, cultura cívica desde las escuelas, rendición de cuentas y creación de capacidades y habilidades para la solución de problemas públicos.

El INE deberá aportar su experiencia y revisar cuáles programas se ajustan a esos nuevos objetivos, a la vez que consolide un sistema de seguimiento y evaluación de un esfuerzo más amplio entre instituciones. A propósito de la ENCCÍVICA se deberán afinar y ampliar contenidos, para lo cual debemos en lo interno, replantearnos el camino hasta ahora recorrido en cuanto a conceptualización y promoción y en lo externo, ciertamente concretar alianzas estratégicas.

Los tiempos que vive el país requieren que se insista en la vía de la construcción de ciudadanía. Solo ciudadanos conocedores de sus derechos y del valor del Estado de derecho, convencidos de su constante reivindicación frente a los desvaríos del poder, podrán hacer frente a las varias crisis que nos aquejan.

Celebro que el INE aporte a la sociedad mexicana un documento y una ruta de actuación, con el compromiso de medir avances, que a largo plazo no tiene como propósito más que hacerla partícipe de su propio destino. La Estrategia aprobada nos pone en la ruta de esfuerzos más conscientes por culturizar la convivencia misma.

El reto no será menor. El punto de llegada es lejano y el camino complejo. Sin duda lento y quizá a veces, incluso con retrocesos. Si bien hay pesimismo en el diagnóstico, no lo puede haber respecto a la idea de lograr un mejor futuro. Contribuir al desarrollo de la vida democrática no solo es un fin como lo dispone la ley electoral al INE y en cuanto tal una obligación legal, sino la exigencia política-moral de nuestros tiempos.

Consejero electoral del INE

@Jose_Roberto77                   joseroberto.ruiz@ine.mx