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Evitar el desastre

  • Jorge Schiaffino

En días recientes, se han dado a conocer datos sobre las preferencias electorales en la Ciudad de México y el PRI obtiene entre cuatro y 4.5 por ciento, solo un punto y medio por encima del mínimo para obtener representación en lo que habrá de ser el Congreso.

Inevitable reflexionar sobre la situación que existe para el PRI, cuyas pugnas internas, la complacencia del CEN, la tibieza de algunas dirigencias nacionales, los chantajes de un grupo que ostenta la dirigencia y otro grupo antagónico empeñado en no soltar el control de las pocas posiciones del partido, han dado como resultado un desastre electoral y una desbandada en las filas del partido, alejando a priístas valiosos quienes se han ausentado ante el patrimonialismo en que ha derivado la incapacidad de reposicionar al partido en la Ciudad.

Una entrega absoluta desde la Asamblea Legislativa a las posiciones del Gobierno local y comparsa para evitar el Gobierno interno de Morena, pero sin un proyecto legislativo, ausencia de comunicación y coordinación con las directrices del Comité Nacional y las actuaciones desarticuladas de los legisladores locales.

Desde las alianzas promovidas por ambos grupos en pugna con el partido verde, el costo político ha sido enorme y sin ningún beneficio para recuperar la presencia en el ámbito territorial. Los grupos de militantes leales, han tenido que alinearse después de amenazas verbales, violencia física hasta que la realidad es que hoy, o estás con la dirigencia o no se te permite opinar diferente o disentir.

Estos mismos grupos, se han presentado como los verdaderos operadores políticos y la dirigencia nacional les ha permitido acordar posiciones en función de no enfrentar más a los militantes. Los simpatizantes, las clases medias, las organizaciones que antes eran la base social del partido, primero se desencantaron cuando el grupo que se hacía llamar institucional, persistió en presentar a personajes que hoy ya están en otros partidos y que inclusive, ostentan posiciones en el Gobierno federal.

Hoy se repite la situación con integrantes de un solo grupo en la estructura territorial y órganos de dirección sin que la situación electoral mejore. Preocupante más aún, que se permitiera la llegada de políticos sin oficio cuando la realidad impone un grado máximo de unidad, integración y participación de los diversos grupos del partido. Todo parece llevar a un momento crítico, en donde la preferencia electoral está cercana al 3 por ciento sin que se conozcan acciones, declaraciones o movilización del partido, todo convenientemente inmóvil, mientras el partido agoniza ante el conformismo de la bancada y de las dirigencias territoriales.

Numerosas llamadas de atención de grupos priístas excluidos, nos hacen pensar en una reagrupación, en un movimiento que enfrente con ideas y con proyecto definido esta situación, una reintegración plural a la que desde hoy, se puede convocar para que en el CEN y desde la Presidencia, se escuchen otras voces y no el monólogo de un grupo por encima de los demás, ahora que está cercano la elección de una nueva dirigencia. Una dirigencia que coordine, que trabaje y que no usufructúe las posiciones y las candidaturas, De otra forma el PRI no tendrá futuro en la Ciudad.

Al tiempo.
*Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx