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Experiencias personales / Satiricosas / Manú Dornbierer

  • Manu Dornbierer

Dicen que “nadie escarmienta en cabeza ajena”. Y quizá sea cierto, pero hay experiencias personales cotidianas que pueden servir a otros si la gente las cuenta o denuncia. Eso pretendo hoy.

1.- Cuando la libertad de expresión era muy restringida por los Gobiernos en México, si querías ser una periodista libre y veraz te enfrentabas a demasiados candados y tenías día tras día que luchar por tu derecho a expresarte sin cortapisas. Y claro, de entrada te prohibían tocar a la milicia, a la Iglesia,  a los gringos (aunque entonces el país pretendiera ser independiente de ellos), a los altos funcionarios y por supuesto, al Señor Presidente. Hoy en cambio el péndulo está del otro lado y qué bueno.

Pero resulta que hoy si no pones como zapote a alguien importante del Gobierno y sobre todo a Peña y a su mujer en todos tus escritos, eres una “vendida”. Eso sí, los amos  gringos son más intocables que nunca.

Tengo el orgullo de conservar lectores desde 1973 en docenas de diarios y revistas y en 10 libros “contra el sistema” (que, por otra parte, me costaron despidos de radio, tv, periódicos y la  exclusión de todo apoyo, reconocimiento o prebenda de las autoridades culturales). Y a ellos, a esos lectores amigos de siempre, me dirijo para decirles que ya no crean en mí porque voy a seguir la sugerencia de un tipo que me escribe lo siguiente:

El pasado 16 de enero, el mismo día en que apareció mi artículo “Gringófilos” en los 57 periódicos que me lo compran, recibí por correo una segunda descalificación, como otra ya mencionada aquí. Esta vez de un tal Ignacio Durazo, ignacio@durazoassociates.com que tiene la ventaja de ser corta:

Tus comentarios

Bien a de pagar la actual administración tu defensa (sic.)

Le contesto: Es una excelente idea cobrarle al Gobierno por decir lo que en realidad uno ve y piensa. En general se acostumbra lo contrario. Supongo que lo que molesta a Durazo & associates es mi exhibición del imperialismo. ¿O será un panista defensor de Margarita Z. de Calderón que quiere ser la primera Presidenta de México, con el antecedente ABC, además del genocidio del marido? En este caso creo que es una excelente y pertinente idea empezar a hacer negocios con la mujer del Presidente.

¿Qué le parece un millón de pesos cada vez que repita que la actual gastadora consorte es sin embargo menos dañina para el país que lo que fueron las presidenciales consortes panistas Martita y Margarita? Y además le pediré a “la Gaviota” algo que no he podido conseguir y me gustaría mucho: una maceta de barro -no muy grande porque es para una terraza en Cdmx- con una bugambilia injertada de varios  colores de esa flor. Sus jardineros de Los Pinos deben  tener alguna.

Y como comisión para ti, desconocido lector de famoso apellido, por tu excelente sugerencia te daré gratis un consejo.  Utiliza la letra H  cuando se trate  del verbo “haber”. Debiste escribirme: “Bien HA de pagar la actual administración tu defensa”. ¿Qué pensarán de tu ortografía tus associates si conocen algo de nuestro idioma?  Informaré por este medio los beneficios económicos que obtenga por publicar mi percepción de la verdad sobre las consortes. MD.
2.- Tv de paga: irritante Dish

Asimismo aprovecho este medio  nacional e internacional  de comunicación para solicitarle a Dish, que deje de estar llamándome por teléfono con disco o sin él varias veces al día, empezando a las 7 de la mañana, para que le pague 70 pesos que dice que le debo y que “sube como la espuma” día tras día, porque se me olvida obedecer, sobre todo porque no tengo ese servicio desde la segunda mitad de diciembre del año pasado cuando en mi ausencia lo cortaron, aunque Telmex estaba encargado de pagarlo y el teléfono siempre funcionó. Y muchas veces antes solo aparecían en mi pantalla los  anuncios de la propia empresa y sus amenazas de  suspender un servicio ¡que no da!

He recibido más de 20 llamadas amenazantes del  Departamento de Cobranza instándome a pagarle porque “si no, perderé un servicio excelente”. Pero eso es precisamente lo que quiero, perderlo, olvidarlo, tener un servicio de televisión mejor, que tenga canales internacionales sin censura como sucede con el ruso RT que te da informaciones  del mundo entero que le molestan al imperialismo occidental, representado burdamente por la CNN en español.

Empecé con Dish, harta de  Televisa, pero ahora al verme sin televisión y harta de Dish, me regresa mi hija al otro monopolio. Hasta a pequeños ciudadanos fastidian los monopolios y a periodista nos impiden gravemente la libertad de información.
3.- ¿Y qué decir de los bancos?

Los bancos en México están en manos de la Banca extranjera desde el Robaproa, recuerden, y los mínimos de supuesto capital nacional, actúan contra los mexicanos por igual puesto que los rigen las leyes favorecedoras de capitales extranjeros. Nunca pudieron esclarecer si el Banamex es o no ilegalmente  un banco del Gobierno gringo desde Fox. Pero todos los bancos con la explotación de los mexicanos ganan mucho más que en sus  países de origen. Eso no lo dice el gordo Banco de México, al servicio del FMI  y demás yerbas.

Pero hoy en día si tienes la desgracia de tener cuenta en HSBC que se portó mal con el Gobierno y hasta evitó que grandes clientes suyos pagaran sus impuestos, estás frito. Te amenazan con congelar tu cuenta porque dicen que cuando te la abrieron, se les perdió un papel y que por consiguiente hasta puedes ser narco.

De este  gravísimo  problema que afecta a los ciudadanos del país no se habla. Como borregos los mexicanos hemos aceptado ser tributarios de los bancos ajenos. Tan sencillo y tan terrible como eso.

Y con la perenne guerra de los Gobiernos contra el narcotráfico ¡SU PROPIO e  inmenso negocio transnacional! te tienen siempre “agarrado por el cogote”. Cómo se han de reír entre ellos estos del Nuevo Orden Mundial de los hiperricos, ricos del planeta, que según reciente información clara y reciente, su 1 por ciento de la población mundial, que posee el 99 por ciento de la riqueza de la Tierra.

Si queremos seguir como estamos, hay que permanecer en la misma rutina, distraídos por temas escandalosos pero sin directa importancia en nuestras vidas. Si al contrario estamos dispuestos los ciudadanos a evitar que se nos explote de mil maneras, hay que reflexionar. Si queremos tener una vida más justa,  pues “hay que ponerse las pilas” y no dejarse engañar o en todo caso distraer por lo que la propaganda politiquera inventa o simplemente destaca.

Librosdemanu@gmail.com