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Fábulas y doctrinas al revés / Numerados

  • Camilo Kawage

1.- La fábula genial del rey sabio de Gibrán ha tamborileado en sentido inverso estos días en el estupor de la memoria. El pozo del reino del que todos bebían fue envenenado por una hechicera y todos los pobladores perdieron la coherencia hasta que el rey y su chambelán bebieron también y todos recuperaron la razón. Se trata de atajos y vericuetos a que suele recurrir el subconsciente para esquivar caminos más sinuosos del sinsentido, cuando el resto de las explicaciones lleva a ningún lado. Esta vez no quedó un resquicio para justificar la ruptura, ni siquiera atenuar el seco golpe autoinfligido a la noción de rumbo, a la coagulada política interior, al respeto entre nosotros y a la convivencia al exterior.

2.- Las razones de Estado, difíciles de comprender al instante que se nos presentan, pueden desenmarañarse a veces tras un análisis detenido y cuidadoso. Y sucede justo cuando buscábamos encauzar el extravío que sobreviene la tempestad provocada con el estuche de química. Con la implosión se derrumbó el cuarto de estar, se dañó la casa de al lado, y el vecindario entero entró en cólera por el experimento imberbe de un par de colegiales que pretendían saberse todos los secretos de la alquimia, sin leer el instructivo.

3.- “Después de un estudio muy atento sobre la materia, el Gobierno de México ha transmitido instrucciones a sus ministros o encargados de negocios en los países afectados por las recientes crisis políticas, haciéndoles conocer que México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimiento, porque considera que ésta es una práctica denigrante que, sobre herir la soberanía de las naciones, coloca a estas en el caso de que sus asuntos interiores puedan ser calificados en cualquier sentido, por otros Gobiernos, quienes de hecho asumen una actitud de crítica al decidir, favorable o desfavorablemente, sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros.

4.- “En consecuencia, el Gobierno de México se limita a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomáticos y a continuar aceptando cuando también lo considere procedente, a los similares agentes diplomáticos que las naciones respectivas tengan acreditados en México, sin calificar, ni precipitadamente ni a posteriori, el derecho que tengan las naciones extranjeras para aceptar, mantener o substituir a sus Gobiernos o autoridades. Naturalmente, en cuanto a las fórmulas habituales para acreditar y recibir agentes y canjear cartas autógrafas de jefes de Estado y Cancillerías, continuará usando las mismas que hasta ahora, aceptadas por el derecho internacional y el derecho diplomático.”

5.- Así dice el texto de un comunicado emitido por el secretario de Relaciones Exteriores el 30 de septiembre de 1930, que se conoce como Doctrina Estrada y, salvo un quebranto en épocas recientes, constituye la referencia intemporal de una política exterior que ha sido dique de nuestra soberanía y modelo para las naciones. A algún consejero del Ejecutivo le habría servido antes de proponer la brecha que se ha cometido, que indigna a los mexicanos adentro, amenaza a los que viven fuera y, como por arte de magia, trastoca y menoscaba una labor azarosa y tenaz de nuestra diplomacia en Estados Unidos.

6.- Del golponazo no se salvó nadie; ni siquiera la ocasión desperdiciada de rendir homenaje a un mexicano que con su música se ha convertido en baluarte y símbolo de la vilipendiada unidad nacional. Otra semana con triunfos de éstos, y ni Hillary nos rescata.
camilo@kawage.com