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Federalismo hacendario

  • Héctor Luna de la Vega

  • Héctor Luna de la Vega

Las decisiones de la política y de las políticas son muy diferentes, y por ello debemos tratar los asuntos públicos de manera distinta, ya sea como solución de problemas de interés del Estado, del Gobierno y de los representantes de la sociedad o como solución de demandas, exigencias y necesidades de la población.

Cuando presenté mi tesis doctoral titulada “Modelo de Informática para Decisiones en la Administración Pública Mexicana”, me concentré en los aspectos metodológicos de la gestión pública, desde las posibilidades técnico-operativas y la confianza en los datos, hasta la interconexión del flujo de la información sustantiva requerida en la toma de decisiones de los gobernantes.

Las Secretarías de Estado además de gestoras de las políticas públicas, cuentan con líderes del Gobierno, y en esa distinción de facultades institucionales para generar gobernanza, tienen además la alta responsabilidad de garantizar gobernabilidad.

El INEGI nos nutre de múltiples indicadores para decisiones de enfoque sobre pobreza, economía, bienestar social, etc., de fuentes diversas tanto nacionales como internacionales y sustantivamente por encuestas levantadas por medio de una metodología probadamente confiable, para la toma de decisiones de las políticas públicas. Incluso nos pueden aportar datos requeridos en los asuntos públicos de la gobernación, como son indicadores de delincuencia, corrupción, justicia social, etc., y en la consolidación de criterios y temáticas.

El modelo seguido por la Reforma Hacendaria, en apego a múltiples informaciones tanto de instituciones internacionales como de calificadores, incluidos Banco de México, centros de análisis e investigación y expresiones empresariales, de cuyas propuestas se generó una especie de miscelánea recaudatoria, la cual se ha agotado por falta de aportes en los rangos del crecimiento.

Diversos expertos plantean la posibilidad de crecer garantizando la estabilidad macroeconómica por encima de la ortodoxia neoliberal referida a la adquisición de deuda externa, inversión privada internacional y bilateralismos económicos. Proponen el desarrollo de un auténtico Federalismo Hacendario, el cual a mi juicio deberá contener el replanteamiento de las potestades recaudatorias.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público se sobrepasó en sus potestades (decisión de política) por encima de las capacidades financieras de las entidades federativas (decisiones de políticas), vía convenios por encima de la doctrina jurídica de la República (división de poderes) y del Federalismo.

Es el momento de retomar el debate hacia un nuevo Modelo Hacendario, reitero con énfasis en el Federalismo Hacendario, para subir nuestra baja recaudación en Impuesto sobre la Renta, Impuesto al Valor Agregado, gravámenes diversos y de manera relevante el Impuesto Predial, eje sustantivo de los ayuntamientos. La propuesta deberá incluir el incremento del empleo, disminución de la precarización salarial, reducción de deuda pública y un mayor dinamismo económico en lo general.

El país se encuentra en una encrucijada entre hacer política y cumplir políticas, entre evitar problemas (sustentabilidad y sentido de futuro) y reaccionar a los problemas generados por nosotros mismos. En el tema hacendario nada es definitivo y todo es perfectible, sobre todo para un modelo agotado y con pocas perspectivas de éxito en el mediano y largo plazo.
hectorluna2026@gmail.com