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Felicidad y bienestar / Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • México tiene un mayor nivel de felicidad que países europeos como Francia, Gran Bretaña, España e Italia

En junio de 2012, la ONU resolvió proclamar el 20 de marzo de cada año como Día Mundial de la Felicidad, en reconocimiento de que no es solamente la riqueza el único factor que genera bienestar y felicidad en la población del mundo, por lo que llamó a considerar la pertinencia de que se incluya lograr la felicidad en los objetivos de las políticas públicas de todos los países.

Desde entonces, Jhon Helliwell, del Canadian Institute for Advanced Research y de la Vancouver School of Economics de la Universidad de British Columbia; Richard Layard, de la London School of Economics and Poitical Science, y Jeffrey Sachs, director del Institute of the Earth de la ONU, han venido preparando un reporte que mide la felicidad a partir de una metodología que define treinta y ocho indicadores de bienestar, así  como sobre las relaciones emocionales y de afecto que existen  entre los distintos miembros de una sociedad y que se refleja en la satisfacción de vida.

En la jerarquización sobre la felicidad y el bienestar, México se encuentra en el lugar vigésimo primero, de ciento cincuenta y siete países, con un nivel de felicidad mayor al de Francia, España, Italia, el Reino Unido y Japón, así como de países latinoamericanos como Chile, Argentina, Colombia y Uruguay. Los  países cuya población tiene un índice superior de felicidad son los países nórdicos como Dinamarca, Islandia, Noruega, Finlandia y Suecia. así como Suiza, Canadá Holanda y Costa Rica. Sin embargo, un punto de preocupación radica en que en los países latinoamericanos y del caribe, así como en los del Norte África y del Medio Oriente, se encuentra desigualmente distribuida la felicidad entre los distintos grupos de población

Asimismo en el reporte, los especialistas miden la evolución que ha tenido el índice de felicidad en en los últimos tres años. En el caso de Estados Unidos, a pesar de ocupar el lugar décimo tercero en la clasificación mundial, ha tenido un descenso en los últimos tres años, lo cual contrasta con nuestro país que, aunque modestamente, ha aumentado la satisfacción y las condiciones de vida, por encima del avance del promedio mundial.

Adicionalmente, en materia de la felicidad el Fondo de Cultura Económica acaba de publicar en español el libro del premio Nobel de Economía del año pasado Angus Deaton, sobre la salud, la riqueza y los orígenes de la desigualdad, en el que analiza el gran avance que ha alcanzado el mundo en la últimas décadas en materia económica, en la esperanza de vida y en una menor morbilidad, pero dichos logros no parecen reflejarse, en la misma proporción, en el sentimiento de bienestar y felicidad de la población.

En su análisis, Deaton sostiene que el dinero es importante para la felicidad, pero solo hasta cierto punto. En el caso de Estados Unidos, una vez  superado el nivel de  la pobreza, un ingreso superior a los setenta mi dólares anuales permite mejores condiciones de vida, pero no una mayor felicidad. En algunos casos la obtención de mayores ingresos generan factores que deterioran el nivel de satisfacción de la vida, como son el estrés, la preocupación y el enojo; tal como sucede en Estados Unidos, Hong Kong, Líbano y Siria.

La felicidad y su medición, de acuerdo con Deaton, también debe incluir la libertad, la educación, la cultura, la dignidad, la autonomía y la capacidad de participar en la sociedad. De tal manera, recomienda luchar para que las políticas gubernamentales busquen que la globalización contribuya a erradicar la desigualdad y a mejorar los niveles de bienestar y felicidad de toda la población, en lugar de centrarse exclusivamente en alcanzar un mayor valor de la producción y de la riqueza.
iggoib@unam.mx