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Filosofía y derecho / Sergio Arturo Valls Esponda

  • Sergio Valls Esponda

Si imaginamos a las distintas ramas del derecho como miembros de una familia, la filosofía jurídica debería ocupar el rol de cabeza del árbol, de pater familias, como el abuelo sabio que con su consejo o reprimenda ayuda a enmendar el camino a los demás. La realidad es muy diferente. La filosofía jurídica dentro de esa imaginaria familia es, en el mejor de los casos, un tío lejano, ése que habla otro idioma o bien ése que, cuando se le necesita cerca, es el noble hermano autista. Sospechamos que sabe mucho pero no es claro sobre qué.

Tengo la impresión de que en su etapa inicial la filosofía jurídica, lo que intentaba sin mucho éxito era incorporar ideas o escuelas filosóficas preexistentes al mundo del derecho. Entonces ocurrió que se politizó su concepción, pues lo que había era filosofía política y no era necesariamente hecha por juristas. Durante demasiado tiempo el tema se centró, incluso en las universidades, al eterno debate entre la teoría naturalista, que otorga un origen divino a la ley, y la teoría positivista, que entiende al derecho como creación del hombre para sus intereses. Esto no es otra cosa que el falso, y hoy desenmascarado, debate entre Moral y Derecho.

Cuando pretendemos explicar conceptos como justicia, ley o derecho, en realidad estamos hablando de filosofía. Como dice, con una broma que encierra un mensaje, el filósofo español Manuel Atienza: “En las facultades de Derecho se debería enseñar Filosofía Jurídica y algunas otras cosas más.” Atienza ha sido clave para reconciliar a la filosofía con la realidad, pues al entender al Derecho como argumentación enciende la luz que permite conocer la razón práctica del sistema jurídico. Pero cuidado: “Debemos estar abiertos a los argumentos, pero debemos también cerrar el paso a lo que pretende pasar por una argumentación, sin serlo. Eso sí que es uno de los fundamentos de nuestra civilización.”

Los principios que rigen al mundo jurídico no son otra cosa que valores y como tales hay que atenderlos. Con la libertad, la justicia, la igualdad y la democracia se estructura nuestra Constitución y su dimensión es necesariamente filosófica. Sobre estos temas y otros que trascienden los límites que imaginábamos, incluso en materia de Derechos Humanos, vale la pena conocer a Francisco Javier Díaz Revorio, Catedrático español de inagotable vigencia.

Sin embargo, para aplicar la filosofía debemos de conocer la circunstancia en la que ésta se desarrolla. Por eso resulta trascendente que alguien como Sergio García Ramírez, jurista mexicano de talla interamericana, no dude en sentenciar: “Urge garantizar el Estado de Derecho, rescatarlo, sostenerlo, conservarlo cuidadosamente, reconocer con honestidad nuestros errores para así poder enmendarlos, aceptar, que han fracasado las estructuras tradicionales.”

La buena noticia que quiero compartirle es que, si le interesan estos temas, los tres juristas acá citados junto con el ministro Jorge Mario Pardo, Josep Casadevall vicepresidente de la Corte Europea de DH’s y varios juristas del nivel, participarán en el Segundo Congreso Internacional de Filosofía del Derecho que organiza el TSJ del Estado de México. Los anfitriones, encabezados por su presidente, doctor Sergio Medina, junto con los constitucionalistas Joaquín Mendoza y Ramón Ortega, autores de obras que les anticipan un lugar en la Filosofía Jurídica Nacional, lanzan la invitación para asistir a este espacio de reflexión que se celebrará las tardes del 5 al 9 de octubre en la Ciudad de Toluca. Para información completa e inscripciones visitar www.pjedomex.gob.mx

Hasta el próximo martes o, mejor aún, nos vemos el lunes en Toluca.
enmiopinion.save@gmail.com