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Filósofos secuestrados / De Justicia y Otros Mitos / Sergio A. Valls Esponda

Visitar un quiosco de periódicos, en mi caso evoca nostalgia y siempre una sorpresa. Hace poco tiempo la sorpresa fue magníficaa. Se trata de la serie “Grandes pensadores” que la editorial española Gredos puso en circulación para conmemorar su 70 aniversario. En resumen, reúne las más importantes obras filosóficas de Occidente, de Platón a Nietzsche pasando por Descartes, Voltaire y quienes se imagine.

La oferta es irresistible: libros lujosamente encuadernados, excelentes traducciones y estudios introductorios, títulos seleccionados con impecable criterio; pero, sobre todo, a un precio muy accesible, así, como debería de ser el pensamiento. No es exagerado decir que se trata de un acontecimiento editorial. Imagine la alegría de profesores y estudiantes de filosofía, investigadores y lectores ante la oportunidad de tener en su mesa reunidos a los pensadores que han forjado la aventura intelectual de occidente. Pero hemos aprendido dolorosamente que, desafortunadamente, en donde parece colmarse los beneficios en realidad comienzan los problemas. Me refiero a la principal y más nociva lacra de nuestra sociedad: la corrupción, esta vez en su versión ciudadana de la que se habla menos pero lastima igual.

Comenzó con el condicionamiento de los voceadores: No te vendo la oferta de lanzamiento si no me compras el número 2. Injusto pero tolerable. Siguió con la extorsión: Ante la gran demanda, apartar te va a costar. Bueno, se piensa, siguen siendo baratos. Derivó en especulación y acaparamiento. Se volvieron difíciles de conseguir. Periodiqueros no los sueltan por menos de tres veces su precio. Vendedores callejeros los ofrecen en secreto, como droga. Son revendidos y subastados en páginas de internet, algunas de las cuales de estudiantes de filosofía transándose unos a otros. Siempre hay alguien que, resignado y ávido, está dispuesto a pagar cinco veces su precio. ¿Tienes el de Hobbes? No, me queda un Rousseau. ¿Y Kant? Lo tengo apartado, ¿cuánto ofreces?

Tal es la relevancia del asunto que ya hay una petición en change.org para que la empresa distribuidora “garantice en tiempo y forma las publicaciones de la serie”.Además del álbum del mundial de futbol no recuerdo un antecedente de esto. ¿Y usted?

Actos de reventa, de especulación y de corrupción, conocemos infinidad, pero respecto a libros de filosofía, jamás. Ya nos volvimos lectores, pensará alguno. Quizás estemos en vías de abandonar el ignominioso lugar 107 de 108 países evaluados por la Unesco en materia de hábitos de lectura.

¿Será? Lo dudo. Mis preguntas van por otro lado. ¿Qué motiva a un lector de filosofía a corromper o a ser corrompido? ¿No te mejora leer a Platón, a Hegel o a Voltaire? ¿Qué pensará el que consiguió el tomo de Aristóteles mediante una corruptela cuando lea que la felicidad viene de la ética? ¿Modificará su conducta? Es más: ¿Cuántos compradores leerán esos libros y cuántos son meros consumidores de cultura?

No digo que los comerciantes sean por fuerza corruptos. Pero secuestrar un libro, para luego revenderlo con una ganancia desproporcionada, se llama especulación y acaparamiento. Es el germen del pensamiento abusivo. Por ello, no logro comprender que los que salen a la calle a protestar contra la corrupción, la globalización y el “capitalismo salvaje” sean los mismos que revenden, con altísima plusvalía, el ejemplar de Marx.

Hay quien piensa que el bien justifica los medios, ¿cuánto valdrá el rescate de Maquiavelo?

Hasta el próximo martes.
enmiopinion.save@gmail.com