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Final de fotografía

  • Alejandro Díaz

Alejandro Díaz

El pasado domingo dio oportunidad de ver el equivalente de carreras de automóviles o de caballos que definen al triunfador mediante fotografía. Así de cercanos estuvieron varios candidatos, el más notorio fue el caso presidencial peruano, pero no fue el único en la jornada.

El candidato de Peruanos por el Kambio, Pedro Pablo Kuczinsky, gana con menos de uno por ciento de diferencia, lo que garantiza que el proceso terminará en tribunales. Después de una larga campaña en que logró acortar las intenciones de voto que lo separaban de su contrincante, en la última semana la superó, gracias al recordarles a los electores que su contrincante es hija de un presidente que se volvió autoritario.

También en México hubo contiendas muy competidas: Aguascalientes, Veracruz, Tlaxcala y Zacatecas; y seguramente también se resolverán en tribunales. Sin embargo, otras que se creían igual de competidas (Chihuahua, Durango, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas) terminaron con diferencia de más de 4 puntos entre el puntero y el siguiente, con un caso extremo de casi 15 puntos.

Han cambiado los tiempos en que un partido se llevaba más del 90 por ciento de los triunfos. De las 12 gubernaturas en elección, si bien con datos aún preliminares, el PRI gana 5 y el PAN 7, peleando Morena el triunfo en dos Estados y el PRD en uno. Los números podrán variar, pero la pluralidad del país es un hecho, lo que deberá operar en beneficio de la población.

En esta ocasión solamente triunfaron candidatos independientes a los ayuntamientos de Parral y Ciudad Juárez, lo que mantiene la variante. Postularse como independientes no es aún opción que garantice ganarle a los propuestos por los partidos, pero sigue abriéndose camino.

Ir en coalición no significa el triunfo en automático: el PRI fue en coalición en los 12 Estados y ganó solamente 7, mientras el PAN ganó solo cuatro de las seis coaliciones en que participó. Además, este partido demostró que aún sin coalición gana, como lo hizo en Aguascalientes, Chihuahua y Tamaulipas.

Hay dos casos en que una coalición habría triunfado: Tlaxcala y Sinaloa. Si en el primero se hubieran coaligado PAN y PRD habrían derrotado al PRI por 16 puntos, pero al ir separados éste se impuso por 4 puntos al PRD y más de 12 al PAN. En Sinaloa es caso similar porque si el PAN se hubiera aliado con el PAS como hace seis años (cuando salió electo el actual gobernador) habrían ganado por 3 puntos, pero la mala experiencia de este Gobierno local desalentó la coalición.

Sin duda todas las elecciones estuvieron marcadas por la deficiente actuación y corrupción del Gobierno local (en especial Chihuahua y Veracruz), pero también por acciones y omisiones del Gobierno federal. Tanto el escándalo de la “casa blanca” como la propuesta del matrimonio igualitario, rechazadas mayoritariamente por la población, jugaron en contra del partido acostumbrado a llevarse todos los triunfos en cada elección. Ya vendrán más derrotas.

daaiadpd@hotmail.com