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Flexibilidad

  • Palabra: Terry Guindi

El término lo explica todo. Cuando hablamos de que algo es flexible sabemos que da de sí, que es moldeable, que tiene una resistencia a romperse mucho más fuerte que lo estructuralmente rígido. Pareciera una paradoja que ante la presión ciertos plásticos fueran más resistentes que algunos aceros o que incluso las piedras.

Esto que has visto y experimentado con respecto a ciertos elementos que nos rodean es igualmente aplicable a la personalidad y a la forma de ver el mundo.

Como bien sabes somos proclives a flagelarnos y castigarnos; a sabotearnos casi en automático y basados en nuestras creencias limitantes impuestas por alguien más.

La flexibilidad en nuestros juicios para con nosotros y el resto, es absolutamente necesaria y un secreto que conlleva a la paz permanente. En algunas ocasiones hemos compartido la idea que entre el blanco y el negro hay una infinita gama de grises.

Habitualmente, en ocasiones sobretodo de cambio, somos capaces de ver la vida, incluyéndonos, en forma extremista; cual si solo existieran dos posiciones con respecto a los hechos y conceptos.

Lo que es absolutamente cierto es que nada es totalmente bueno o malo; que esta calificación obedece a circunstancias temporales y a valoraciones subjetivas dependientes de muchos factores. Ser flexible evita que sigamos rutas de choque, a veces violentas, contra la realidad. Aprender a soportar, perdonar y comprender los hechos en su justa medida es una virtud que conduce a la sanación y al perdón.

En diversas ocasiones hemos conocido a esos seres que terminan por ser insoportables hasta para sí mismos; los perfeccionistas intolerantes y conservadores para quienes el más mínimo defecto es motivo de disgusto; resultan incapaces de dialogar y ceder en cualquier plática o discusión aún ante lo nimio; para quienes cambiar, dejar de preservar métodos y formas, es inadmisible.

Segura estoy que la imagen y recuerdo de uno o varios personajes, que parecen plaga, acaba de cruzar tu mente. La flexibilidad es la medicina que tienes que recetarte y administrarte para impedir que en algún momento te parezcas a ellos. Los eventos cotidianos siempre producen estrés y nerviosismo. Apresurarse en algún género de respuesta o análisis terminante impide ser capaz de observar todas las aristas que la situación traiga consigo; esta respuesta es siempre mucho más efectiva. “Despacio que llevo prisa”; conseja popular invaluable; “Paren el mundo… me quiero bajar” nos repite la indomable Mafalda de Quino. Hacer la pausa. Sentir y meditar la respuesta, verbal o de cualquier forma, visualizar los efectos que ésta pudiera tener en todos sus matices es una actitud que nos separa de los animales. La evidencia modifica las circunstancias; el lenguaje siempre permite diversidad.

La intransigencia siempre genera odio, éste te aleja de todo lo que el universo tiene preparado para ti. Hoy en día la definición y evaluación de la inteligencia humana se ha modificado; incluye dos conceptos que resultan ser vitales: la capacidad de adaptación a distintos medios, es el primero, la condescendencia hacia eventos y personas es el segundo y del cual la flexibilidad es condición necesaria.

Recuerda cuando estudiabas primaria, cuando había una fecha señalada o un evento de relativa importancia asistías a la escuela con aquello que pomposamente se llamaba “uniforme de gala”.

Hoy te ofrezco la vestimenta de gala para toda ocasión, la que te empodera y te hace crecer, el atuendo confeccionado con
la tela de la tolerancia.

¿Recuerdas algún evento con el intolerante en turno y lo mucho que te disgustó?

¿Qué tan flexible eres?

Te deseo un fantástico viaje, recuerda observar tu palabra que es mágica #lapalabraesmágica

Te invito a visitar mi página
www.realizate.com

Twitter@TerryGuindi

1.- visualizar los efectos que está pudiera tener en todos sus matices es una actitud que nos separa de los animales.