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Fomento Económico en América del Norte / Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Cooperación e integración económica con Estados Unidos aíslan a México de las preocupaciones de otras economía emergentes.

En medio de la persistente incertidumbre y volatilidad de la economía mundial, México y Estados Unidos continúan con el Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) que busca impulsar la asociación de ambos países para reafirmar su liderazgo regional y global, a través de medidas que les permitan tener una mayor competitividad mundial. De igual manera, se busca  fomentar el crecimiento del norte de de América mediante una mayor productividad, innovación y conectividad.

A diferencia del obtuso discurso del precandidato a la presidencia norteamericana por el partido republicano, los presidentes Obama y Peña Nieto continúan fortaleciendo la integración económica, en beneficio de ambos países, a través de la modernización de la infraestructura y de medidas para contar con “fronteras modernas” que agilicen el flujo comercial y las inversiones. Otro elemento clave para intensificar las relaciones económicas méxico-norteamericanas lo constituye la modernización de la infraestructura y de las comunicaciones.  Asimismo, se busca impulsar la integración cultural y educativa por medio del programa de becas para estudios superiores y la creación de cuatro centros binacionales de investigación e innovación.

La pretensión de constituir una alianza productiva que aporte lo mejor de cada país para competir en los mercados mundiales, contrasta con los problemas que amenazan la continuidad de la integración en la Unión Europea, así como con el entorpecimiento del proceso de modernización de la economía de China.

Por su parte, también resalta la decisión de fortalecer la cooperación regional para coordinar la políticas monetarias y fiscales  en el DEAN, frente a la falta de acuerdos en la reunión reciente del G-20, sobre las medidas que se deben tomar ante los desequilibrios de la economía mundial que genera una excesiva volatilidad e incertidumbre. En la reunión que se llevó a cabo la semana pasada en China, los países integrantes de G-20 decidieron dejar la tareas solamente a sus bancos centrales, que tienen que afrontar el dilema de impulsar el crecimiento económico, con los efectos secundarios que acarrearía para el sistema financiero mundial, fundamentalmente en los bancos; o bien centrarse en corregir el desequilibrio que genera la excesiva liquidez mundial.

Adicionalmente, a las medidas para una mayor sincronización de las economías de América del Norte, en el caso de México se ha decidido reforzar la estabilidad con el incremento de la tasa de interés de referencia por parte del Banco de México, así como y con un ajuste presupuestal por parte de la autoridad hacendaria, para evitar que los choques externos repercutan en desequilibrios internos.

Por su parte, de acuerdo con el presidente de la Asociación de Bancos de México, Alberto Gómez Alcalá, en vísperas de la 79 convención bancaria que tendrá lugar la próxima semana, las instituciones crediticias se encuentran en buenas condiciones para hacer frente a la volatilidad internacional, además de que consideran que el país se encuentra relativamente asilado de las grandes preocupaciones de otras economías emergentes.
miggoib@unam.mx