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Fragilidad y riesgos de la economía mundial / Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Fomentar asociaciones público privadas para canalizar a infraestructura recursos de fondos institucionales de inversión

En el informe sobre perspectivas de la economía mundial que acaba de dar a conocer el Fondo Monetario Internacional (FMI) se advierte que durante este año y el próximo continuará el desempeño contrastante entre el comportamiento económico de Estados Unidos con el de la Unión Europea y Japón, mientras que China estabilizará su ritmo de crecimiento en torno al seis por ciento, tasa que significa la mitad de lo que venía creciendo en los años anteriores.

Adicionalmente, desde el año pasado se ha presentado un recrudecimiento en la aversión al riesgo, lo que se ha traducido en movimientos abruptos en los mercados financieros que evitan los valores que consideran de alto riesgo, generando un incremento en las primas de riesgo país de las economías emergentes. Esta situación, conjuntamente con la caída en el precio de los hidrocarburos y de otras materias primas, así como las políticas monetarias divergentes de las principales economías del mundo, ha propiciado la turbulencia en los mercados cambiarios con  alto contenido especulativo.

La larga permanencia de un frágil y lento crecimiento de la economía mundial, amenaza desembocar en un estancamiento renuente a responder a las políticas y medidas de estímulo. Ante esta perspectiva, las economías menos desarrolladas podrían ver a agravada la desigualdad, así como fomentar los flujos migratorios que constituyen un reto para los países receptores.

Actualmente, la fragilidad y los riesgos que presenta la economía mundial,  no es producto de la falta de recursos, ya que se reporta en el documento de investigación de FMI sobre fuentes de financiamiento para impulsar la creación de infraestructura, elaborado por varios economistas entre los que se encuentra el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, que existen fondos de pensión, de aseguradoras, mutuales o soberanos que cuentan con 100 billones de dólares, monto que equivale a cinco veces el valor del PIB anual de Estados Unidos.

Por su parte, la brecha de financiamiento disponible para infraestructura en el mundo es de 1.5 billones de dólares anuales, lo cual hace que en forma acumulada ascienda a 70 billones de dólares para el año 2030, fundamentalmente para proyectos energéticos, de telecomunicaciones, de carreteras y de suministro y conservación del agua.

Con el fin de poder impulsar la canalización de los recursos  de los fondos de inversión institucional hacia proyectos de infraestructura, se requiere que los países lleven a cabo modificaciones para remover los obstáculos estructurales que no favorecen la coinversión publico-privada, así como generar los proyectos viables y rentables que fundamenten las obras de infraestructura requeridas. De tal manera,  se necesita  generar plataformas y mecanismos  se lleven a cabo asociaciones del sector público con el privado (apps) para obras de infraestructura, lo que en Asia ha llevado a la creación de una institución financiera especialmente dedicada a ese fin.

En el caso de México, las reformas estructurales que permiten la participación del sector privado en energía, telecomunicaciones, vías de comunicación y suministro de agua, así como las medidas para impulsar las asociaciones público-privadas, son la base para garantizar un crecimiento sólido a largo plazo en medio de la inestabilidad y los riesgos que entraña la globalización, aunque se encuentran pendientes mecanismos para impulsar la generación de una cartera de proyectos de infraestructura viables y rentables.
miggoib@unam.mx