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Francisco en la Catedral / Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

¿Cuándo llegue el papa Francisco a la catedral de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, se terminará la guerra que declararon contra el Estado Mexicano en 1994?

Guerra que sigue vigente porque, no olvidar, lo que hizo el presidente Carlos Salinas de Gortari fue declarar un “alto el fuego”.

Conflicto bélico donde la Iglesia, el ala liberal de la jerarquía católica, fue protagonista principal.  ¿Dónde están los orígenes, la simpatía, la vinculación de Francisco?

En el homenaje que hará el Papa, no existe duda posible, al obispo Samuel Ruiz habrá una dedicatoria, imposible de negar, al EZLN, a lo que en el extranjero se sigue valorando como una revolución para reivindicar a los indígenas mexicanos. La participación destacada de varios sacerdotes no puede ignorarse.

No es el único tema, político, delicado que confrontará la visita del Papa.   La publicación de los entresijos de la conveniente anulación matrimonial de Angélica Rivera, ha puesto sobre la mesa el trato que existirá hacía ella, luces innecesarias que agregan tensión a la visita.  Porque no se puede ignorar cómo fue tratada la esposa del Presidente Vicente Fox en el Vaticano, no obstante su jerarquía.

¿Va a ganar el tema estrictamente religioso de esta anulación, aparentemente irregular, que incide en las anomalías de la política eclesiástica a favor de los poderosos, que tanto ha fustigado el Papa Francisco, o la decisión de ignorar esto en una visita de Estado provocará  mayores vapuleos?

La gira del papa Francisco es política.  La forma en que ha sido negado esto no hace sino confirmarlo.  Sus visitas a Michoacán, Ciudad Juárez y Chiapas tienen todos los elementos pertinentes para magnificar temas delicados que en el extranjero tienen inmensa traducción.  Este jerarca de la Iglesia no suele permanecer callado.  Ahí están los 43 desaparecidos, las Muertas de Juárez, la guerra de Chiapas, la violencia de Michoacán… material para las primeras páginas escritas en otros idiomas.

¿Qué podemos esperar?  ¿Una renovación de la fe católica?  Difícilmente.  La inmundicia de las relaciones entre los obispos y cardenales mexicanos tiene fuerza para desalentar a los católicos. Y, también, asquear a los no creyentes. El manejo de la gira, con un exceso de seguridad, paralizando la vida pública de las ciudades que va a recorrer, es suficiente para enojar a millones, independientemente de sus creencias religiosas.

La relevancia de la presencia del papa Francisco en México, a donde no parecía dispuesto a viajar, es definitivamente política.  Y sus resultados no serán a favor de este Gobierno.

Este asunto de la moral, del apego a lo correcto, que está inmerso en la doctrina católica, será la base del discurso papal contra la realidad mexicana. A la que ya calificó duramente antes de viajar hacía el país. ¿O le negamos los muertos, los desaparecidos, la violencia, la corrupción vigentes? ¿Con qué argumentos, los mismos de las reformas estructurales? ¿Le pasamos el comercial ponderando lo bien que está el país y lo inútil de quejarse?

¿Ya se resolvieron los graves problemas de Michoacán, o de Chiapas, o de Ciudad Juárez, no se diga de ese círculo de violencia y miseria que rodea a la Ciudad de México?  ¿Por qué dará misa en esa zona miserable del Estado de México?  Obvio, no para regocijarse con un sociedad agraviada, ni para aconsejarles resignación.  No es el tono del discurso papal.

¿Es una pesadilla para el Gobierno de Peña? Definitivo.  Por la seguridad, por la trascendencia de su palabra en escenarios intencionalmente elegidos, por las reuniones privadas que tendrá, por la magnificación de irregularidades en la boda presidencial que no  dejan de incidir en el daño a su imagen pública.

¿Qué quiere el Papa Francisco?  Lo mismo que ha demostrado perseguir desde que fue ungido Papa: Transformar la Iglesia Católica, transformar la realidad.  Su trabajo pastoral, desde su primera parroquia, ha sido en ese sentido.  No es un jerarca que busque dinero, oropel, poder o sentarse tranquilo a sorber el miasma frente a los poderosos, con una sonrisa silente.

A prepararnos.  Va a ser una visita interesante. Va a poner a muchos en el mismo lugar donde la opinión pública los tiene ya.  Para algunos, además, va a recordarles una religión que parece tener poco espacio en la vida moderna.
En Tuiter: @isabelarvide              Blog: EstadoMayor.mx