imagotipo

Francisco: un gran guía / Satircosas / Manu Dornbierer

  • Manu Dornbierer

El papa Francisco es el primero en haber sido recibido en el Palacio Nacional de México. Ningún Papa anterior fue invitado al corazón del estado laico mexicano, a pesar de que el país profesa en más de 80 por ciento la religión católica.

Se mantenía la costumbre de considerar las visitas del Jefe del Estado Vaticano exclusivamente como pastorales desde que el presidente José López Portillo (1976-1982) rompió el tabú de un estado laico a ultranza, sin relaciones con la Santa Sede.

El abismo se abrió a raíz de que el clero se alebrestó contra las decisiones políticas del presidente sonorense Plutarco Elias Calles – militar y político, Jefe Máximo de la Revolución Mexicana -e  inició la cruenta Guerra Cristera, básicamente para mantener sus privilegios.

Plutarco Elías Calles permaneció en el poder de 1911 hasta su expulsión del país en 1936 por el presidente Lázaro Cárdenas. Pero hoy, el Palacio Nacional le abrió esas puertas al revolucionario Jefe de Estado Vaticano moderno, el papa Francisco.

“El Estado de la Ciudad del Vaticano consta de la ciudad homónima de unas 44 hectáreas y sobre la que ejerce total soberanía, y de otros edificios y lugares, tanto en Roma como en el resto de Italia, que gozan del derecho de extraterritorialidad.

Monarquía absoluta, el Sumo Pontífice, tiene plenos poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Es también una teocracia electiva, en la que la elección del Papa corresponde al Sacro Colegio Cardenalicio, cuyos miembros son designados por los anteriores pontífices, reunidos en cónclave.”

La inteligencia de un Papa jesuita latinoamericano, que no tiene miedo a fungir abiertamente como el Jefe de Estado que es, le abrió las puertas de Palacio.

Lo mismo en su momento  fueron los Pontífices  (algunos nefastos, por supuesto) a lo largo de la Historia cuando no existía aún el Estado Vaticano como lo conocemos sino “Los Estados Pontificios” en el centro de Italia, formados por un conglomerado de territorios que se mantuvieron como un Estado independiente entre los años 752 y 1870 bajo la directa autoridad civil de los papas, y cuya capital fue Roma.

Pero este especial papa Francisco, que a diferencia de otros se niega a vivir apresado por las pompas de la residencia veraniega de Castel Gandolfo (a 18 km de Roma) posee además como sus antecesores un magno poder espiritual sobre mil 254 millones de católicos en el mundo, 49 por ciento de los cuales vive en América , 22.9 en Europa, 16.4 en África , 10.9 en Asia , y ocho en Oceanía, según una publicación  reciente del 17 de abril 2016  del Anuario Pontificio de 2015, las últimas estadísticas de la iglesia.
La fea elite política

Cinco mil invitados, obviamente especiales de Enrique Peña, recibieron al Pontífice en Palacio Nacional. Los primeritos, los que han de creer que su cercanía los distingue y hasta santifica. La conocida “nacura” en pleno de nuestros gobernantes. Lo penoso en el Palacio, no fue la presencia de un jesuita, jefe de un estado teocrático, que según las actuales costumbres estuvo en su absoluto derecho de ser recibido como  tal. Sino  de los invitados del presidente que al día siguiente corrieron a los medios puerilmente a hacer ostentación de su presencia en Palacio. Entre ellos – véase nada más la enanez mental de la persona- destacó una mujer de la alta burocracia que pidió que el Papa  le bendijera una joya…

¿Qué habrá pensado de esta mujer “el primer Papa americano , el argentino Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, arzobispo de Buenos Aires al que se conoce como “un pastor sencillo y muy querido” , que ha visitado el mundo en sus quince años de ministerio episcopal a lo ancho y a lo largo (es del signo astral Sagitario) , incluso trasladándose en medios de transporte público? Ese Papa que dice “Mi gente es pobre y yo soy uno de ellos”. Lo ha dicho más de una vez para explicar la opción de vivir en Roma en un apartamento y de prepararse la cena él mismo.

A sus sacerdotes siempre les ha recomendado misericordia, valentía apostólica y puertas abiertas a todos. Lo peor que puede suceder en la Iglesia, explicó en algunas circunstancias, «es aquello que De Lubac llama mundanidad espiritual», que significa «ponerse a sí mismo en el centro».

Y cuando cita la justicia social, invita en primer lugar a volver a tomar el catecismo, a redescubrir los diez mandamientos y las bienaventuranzas. Su proyecto es sencillo: si se sigue a Cristo, se comprende que «pisotear la dignidad de una persona es pecado grave».
Eventos en las fronteras

El sincretismo de las ceremonias  de la visita  del Papa en San Cristóbal Las Casas, la asistencia de etnias chiapanecas y guatemaltecas, las traducciones a los lenguajes originales, la presencia conjunta en el altar de objetos santos católicos e indígenas,  fue uno de los eventos más emocionantes de reencuentro con los auténticos americanos, a los que el Papa pidió perdón por el despojo y la marginación a los que han sido siempre sometidos.

En ese sentido la visita de Francisco fue un evento continental. Un homenaje a los pueblos vapuleados.

Ante 90 mil personas, frente a la reconstrucción del altar de la catedral de San Cristóbal de 100 metros de largo y 50 de ancho, los pueblos se expresaron en plenitud y respeto en sus respectivas lenguas.

Pero los periódicos chiapanecos ¡de pena ajena! solo hablaron de la “derrama económica que la visita papal produjo en Chiapas”. Qué momento estúpidamente materialista estamos viviendo.

Otro, aunque muy lejos de ser tan bello, fue el de la frontera norte, en Ciudad Juárez. Resultó también ecuménico. La homilía final del Papa fue muy bien escogida. Y termina así:

“Es tiempo de conversión, es tiempo de salvación, es tiempo de misericordia. Por eso, digamos junto al sufrimiento de tantos rostros: «Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor apiádate de nosotros… purifícanos de nuestros pecados y crea en nosotros un corazón puro, un espíritu nuevo» (cf. Sal 50/51,3.4.12).

“Y también deseo en este momento saludar desde aquí a nuestros queridos hermanos y hermanas que nos acompañan simultáneamente al otro lado de la frontera, en especial a aquellos que se han congregado en el estadio de la Universidad del Paso conocido como el “Sun Bowl”. Bajo la guía de su Obispo, Mons. Mark Seitz. Gracias a la ayuda de la tecnología podemos orar, cantar y celebrar juntos ese amor misericordioso que el Señor nos da y que ninguna frontera podrá impedirnos compartir, Gracias hermanos y hermanas, de El Paso por hacernos sentir una misma familia y una misma comunidad cristiana”.
El grotesco Donald Trump

En el viaje de regreso a El Vaticano, alguien le preguntó al papa Francisco qué pensaba de Donald Trump.

Y contestó Francisco   -“Una persona que sólo piensa en la construcción de muros, donde quiera que se encuentre, y no en la construcción de puentes, no es cristiano”.

Y el grotesco Trump a contestar de inmediato:

“Es vergonzoso que un líder, especialmente, un líder religioso, cuestione la religión o la fe de otro hombre”, dijo. “Están utilizando (los mexicanos) al Papa como un peón y deberían avergonzarse de sí mismos por hacerlo, sobre todo cuando se trata de tantas vidas y cuando la inmigración ilegal es tan abierta”.

Como no le bastó su nueva estupidez, abundó en el absurdo: “(… ) Si al grupo Estado Islámico se le ocurre atacar al Vaticano, “les puedo prometer que el Papa sólo habría deseado y rogado que Donald Trump hubiese sido el Presidente (de Estados Unidos) porque esto no habría sucedido”.

¿Qué no le da vergüenza al Partido Republicano tener un precandidato de tan mínimo nivel mental? Seguramente no todos los republicanos son trogloditas ignorantes de semejante tamaño.

PD. Por si a alguien le interesa: Aunque católica, cambié en mi juventud la religión por la filosofía y la libertad. Soy libre pensadora. Mi interés por este Papa proviene de su sentido de justicia, renovación y apertura.
Librosdemanu@gmail .com