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Francisco vs Maciel / Federico Ling Sanz Cerrada

  • Federico Ling Sanz

Durante la semana que termina, el papa Francisco anunció que recientemente concedió la “Indulgencia Plenaria” a los Legionarios de Cristo, por los crímenes que cometió su fundador Marcial Maciel. Entre otros, se comprobó que el fundador de dicha orden abusó sexualmente contra varios seminaristas, era un consumidor asiduo de morfina y tuvo hijos con varias mujeres, amén de utilizar el dinero de la congregación para sus fines privados. Más allá de establecer las causas, razones, y si acaso hubo encubrimiento por parte de los jerarcas de dicha orden religiosa, me parece que debemos analizar con detenimiento el comportamiento del papa Francisco y hacer una reflexión sobre lo sucedido.

Creo que la Iglesia Católica está enfrentando una crisis de legitimidad, como le puede suceder a cualquier otra institución. Por supuesto que no se deja de lado el carácter espiritual de la misma, pero al menos, hasta el momento, las crisis deben ser atendidas de igual manera en las instituciones temporales como en las espirituales.

El papa Francisco se ha pronunciado por hacer cambios que reflejen una nueva manera de administrar la Iglesia. Ha hecho declaraciones fuertes respecto a los matrimonios homosexuales (incluida la homosexualidad misma), la comunión de los divorciados, la posibilidad que se perdone el aborto por un sacerdote sin que se tenga que acudir al obispo en turno, etc. Estos cambios, adicionados con los símbolos que ha tenido, tales como mudar su residencia del Palacio Apostólico a Santa Marta en el Vaticano, no usar zapatos Prada, no usar cruces de oro sino de plata, cargar su propio maletín cuando va de viaje, etc. Todos ellos son cambios francamente interesantes, si se toma en cuenta el carácter y perfil de los pontífices en toda la historia.

Sin embargo, hay algo que no convence y que todavía no acaba de hacer sentido respecto a las acciones papales: por ejemplo, la reunión que tuvo en Estados Unidos con Kim Davis (una oficial que se negó a expedir licencias matrimoniales a homosexuales por considerarlas contrarias a la religión católica, pero que no tuvo empacho en divorciarse tres veces). Cuando la reunión se filtró a los medios, el Vaticano solamente confirmó la reunión sin más. ¿De qué sirve que el Papa predique “tolerancia” a los homosexuales, si le concede espacio a Kim Davis avalando sus actos? ¿De qué sirve que el Papa quiera castigar a los culpables de pederastia y abuso sexual en la Iglesia, si decide absolver, perdonar y conceder indulgencia a los Legionarios de Cristo? Supongo que la indulgencia no se le concede a Maciel póstumamente, sino a la orden como tal. No obstante, las señales son muy confusas.

Cuando una crisis de tal magnitud queda al descubierto, lo mejor que se puede hacer es abrir un investigación de fondo y cortar de raíz todo aquello que parece estar descompuesto. La credibilidad y legitimidad de los Legionarios de Cristo está tocada de origen, puesto que su doctrina fundacional, reglas y principios morales se sostienen de un personaje que cometió ilícitos francamente deplorables. Si el mensaje del Vaticano es que de todos modos se le concede el perdón a la orden, y la única restricción es que no se enseñen las fotos y los textos de Maciel, creo que el Vaticano no ha entendido la profundidad de la crisis y los alcances de la misma. En tiempos en que se requieren acciones decididas, el perdón a los legionarios levanta más sospechas que certezas. Al final del día, lo que está en duda es la credibilidad de la institución misma.
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información