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Fraudulenta convocatoria de Maduro a la Constituyente

  • Alejo Martínez

  • Alejo Martínez Vendrell

Ante el implacable desplome de su popularidad y legitimidad políticas, el exchofer de autobús Nico Maduro, coronado presidente tanto por su incondicionalidad como por la magia de su hado padrino Hugo Chávez, hoy se encuentra desesperado por lograr el milagro de mantener su grotesca dictadura y está esforzándose por cristalizar el ilícito artilugio de su “Asamblea Nacional Constituyente”. Con ello trata de llevar a cabo subrepticiamente varios objetivos de suma importancia para sus muy personales intereses, pero de fatídica trascendencia para el bienestar de la hoy tan vapuleada sociedad venezolana.

Con su “fraudulenta convocatoria”, como la llamó con precisión Luis Almagro, a una Asamblea Constituyente —que abrogaría la otrora alabada Constitución de 1999 promovida por Hugo Chávez como emblema democrático de la Revolución Bolivariana— Maduro pretende alcanzar varios objetivos:

En virtud de que el proceso de convocatoria, deliberación y promulgación tomaría un largo periodo de tiempo, lograría prolongar su mandato presidencial, saltándose las elecciones establecidas para 2018.

Ante el ya abrumador y además creciente repudio contra su régimen, que le garantizan contundentes derrotas electorales, le permitiría prorrogar su aviesa estrategia de continuar eludiendo el celebrar las elecciones para gobernadores que debieron haberse llevado a cabo ya en 2016.

Conscientes de que una elección mediante voto universal y directo inexorablemente les infligiría severa derrota, su Asamblea Constituyente estaría integrada bajo mecanismo manipuladores por 500 personas, la mitad de las cuales surgirían de criterios corporativistas, recurriendo a organizaciones sociales, laborales y gubernamentales que hayan disfrutado de los principales beneficios de la época dorada del chavismo. Este mismo esquema sería aplicado para las secciones electorales de carácter territorial, cuyo núcleo poblacional pueda ser controlado por el aparato gubernamental y excluyendo al máximo posible a los vastos territorios electorales militantes en la cada vez más dominante oposición.

Por supuesto, con la convocatoria a la Asamblea Constituyente esperan poder terminar de nulificar la vigencia legislativa de la actual Asamblea Nacional conquistada ampliamente por la oposición. Tengamos en cuenta que el Ejecutivo en abierta complicidad con el Poder Judicial, ha obstaculizado por todos los medios ilícitos a su alcance el acatamiento a las decisiones adoptadas por el Legislativo, despojándolo mediante lo que constituye típicamente un golpe de Estado, de toda su capacidad operativa y de equilibrio de Poderes.

Desde las elecciones legislativas de diciembre de 2015 a la fecha, la oposición al régimen chavista y la pérdida de su legitimidad han venido creciendo en forma exponencial, debido esencialmente a la brutal crisis económica que ha traído consigo el derrumbamiento del aparato productivo venezolano y de los precios petroleros, cuya consecuencia ha sido el asfixiante desabasto de toda suerte de bienes y servicios, los cuales tienen que ser mayoritariamente importados, ya que la producción interna ha sido aniquilada, tanto por efecto de la llamada enfermedad holandesa como por la demagógica e irracional hostilidad volcada contra la inversión y producción internas.

amartinezv@derecho.unam.mx   @AlejoMVendrell

Al golpe de Estado contra la Asamblea Nacional, Maduro quiere sumar otra ilegal escapatoria.