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¿Fuerza letal e ineficiente? / isabel Arvide

  • Isabel Arvide

¿Cuál es la percepción nacional sobre inseguridad? ¿Qué porcentaje se siente protegido por las instituciones de seguridad, sean policías locales o federales, marinos o militares?

¿Tendrá el Gobierno las verdaderas respuestas a estas preguntas?

Todo indica que hay un desfasamiento cada día mayor entre la fuerza que utiliza el Gobierno federal, en hombres, armamento, acciones, y los resultados de seguridad que se buscan.

Sin ir más lejos, el fin de semana pasado se decidió mandar a 500 militares a esa zona de Michoacán para abatir la violencia. Y el mismo domingo 18 de octubre pasado asesinaron a cuatro personas en un bar.

En Acapulco esa misma noche, el gobernador elector, Héctor Astudillo, cenaba en un restaurante de la Costera cuando sus escoltas resultaron heridos a balazos por un supuesto ataque a un bar vecino al lugar.

Es decir, inequívocamente, que la acción disuasiva que las fuerzas del orden público, militares en Michoacán o policías en Acapulco, ha dejado de tener impacto. Los criminales siguen asesinando, impunemente, frente a la autoridad fuertemente armada.

La ciudadanía se siente todavía más vulnerable, y de acuerdo a la última encuesta de México Unido Contra la Delincuencia, realizada por Mitofsky, 38 por ciento de los mexicanos piensa que es muy peligroso ayudar a la policía.

O sea que los perciben como sus enemigos, como funcionarios públicos en los que no puede confiarse. De igual forma, ha ido bajando el índice de aceptación de los soldados y los marinos.

En contraste con esta falta de eficiencia, que puede comprobarse diariamente en todo el país, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresó oficialmente su preocupación por el uso indiscriminado de fuerza letal en nuestro país.

Es decir, con pocos resultados, tenemos muchos muertos.

Uno de sus expertos, James Cavallaro, dijo a los subsecretarios mexicanos presentes en Washington para la sesión donde se trató el tema de las ejecuciones extrajudiciales, que en nuestro país hay 4 mil personas muertas como consecuencias de enfrentamientos donde murieron 200 militares. Y eso es un problema muy grave, ya que no existe ningún tipo de equilibrio.

Según Cavallaro es de esperarse que las fuerzas del orden, por su equipamiento y capacitación, estén en condición de ventaja frente a criminales con capacidad de fuego alto, sin embargo no hay equilibrio porque las bajas son 20 veces más altas. Y si se habla de personal de marinos esto llega a ser 60 veces más.

Oficialmente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresó su preocupación porque no quieren que civiles mueran porque no se ha reconocido este problema.

De entrada, habría que preguntarse si es un problema que esté presente en los escritorios del poder en nuestro país. O si es algo en la agenda diaria de los secretarios Cienfuegos y Soberón.

¿Estamos en guerra y por eso debe alentarse, cobijarse, la capacidad de causar muertes de las fuerzas armadas? ¿Los presuntos criminales son enemigos a los que debe aniquilarse? ¿Debe haber impunidad por estas muertes debido, precisamente, a que estamos en guerra?

Lo terrible, resultado nefasto para la imagen del Gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto, es que más de la mitad de los mexicanos, 55 por ciento, piensan que si estamos en una guerra, la van ganando los criminales. También de acuerdo con la encuesta de principios de año de Mitofsky.

O sea que perdemos una guerra donde la capacidad armada de las fuerzas armadas es letal…

La ventaja de los soldados es veinte veces a uno, de los marinos 60 a uno, y estamos perdiendo la guerra…

¿Quiénes van a contar estos muertos de esta guerra que no ha sido declarada? ¿Cómo se los van a contabilizar a Enrique Peña Nieto?

Las organizaciones de derechos humanos están expresando cuestionamientos muy serios en el extranjero, el Gobierno de Estados Unidos redujo el presupuesto de ayuda a México en el combate al crimen organizado por falta de respeto a derechos humanos… En todos lados están gritando que algo no se está haciendo bien, que el costo es muy alto y los resultados muy bajos.

¿Qué sigue? El Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas tiene la responsabilidad de sus tropas.
En Tuiter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx