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G20 y las minicumbres

  • Rosamaría Villarello

dos días de que comience la Cumbre del Grupo de los 20 (G20) llamado así por el número de países integrantes, 19 más la Unión Europea, las dificultades para llegar a consensos ha sido evidente. Todo el Grupo representa el 85% de la economía mundial, encabezándola los siete más industrializados, más los llamados países emergentes entre los que se encuentra México.

Formado como una respuesta a las crisis financieras en 1999 tuvo lugar una reunión de ministros -fue el antecedente a la primera Cumbre celebrada en Washington en 2008- y a partir de entonces se han realizado hasta llegar a la próxima de Hamburgo, Alemania, los días 7 y 8 de julio. En 2012 tuvo lugar una en Los Cabos, México.

Hoy día, este foro de consulta y cooperación relacionado con las políticas macroeconómicas y monetarias va más allá al incorporar en su agenda económica y comercial específicamente el proteccionismo, sino que es una ocasión para tratar temas de total actualidad para gran parte de los miembros, como es el de la migración, u otros que tienen relevancia especial como es el conectado con los problemas de África.

Al margen de esta reunión de jefes de Estado y de gobierno se aprovecha para tener lugar una serie de minicumbres bilaterales previamente programadas entre varios de ellos y ellas. O muchas veces se evitan. No duran más allá de una hora, en exceso, porque hay personalidades como las que asistirán a Hamburgo que serán muy solicitadas como será el caso del Presidente de Estados Unidos, pues habrá algunos que todavía no lo hayan podido ver previamente. Y otros que deseen ser vistos juntos.

No cabe duda de que el señor Trump será el más buscado pero también el que estará fuera de toda sintonía en un ambiente que le es completamente ajeno, desconocido e incómodo. El lleva su propia agenda y no se saldrá de ella, porque simplemente no le interesa la opinión de los demás, como es el referente al cambio climático y por supuesto, la del proteccionismo que hoy él enarbola.

Hay varias reuniones que suscitan especial interés y suspicacias como el que seguramente tendrá con Vladimir Putin de Rusia; o con Erdogan de Turquía (si es que tiene lugar). Ya conjeturamos que pasará con la UE, pues la dureza de ambas posiciones es de sobra conocida.

La reunión del presidente Enrique Peña tiene un concreto objetivo y es el de un nuevo acercamiento con Trump después de la serie de desavenencias diplomáticas y políticas. Algo o mucho ha cambiado en estos meses y sobre todo que México ha avanzado en los temas que le interesan, no sin dificultades, pero hay que reconocer que de manera firme. No ha sido fácil tratar de acompasar los intereses mexicanos con los estadounidenses pero esperemos que por lo menos haya más educación y civilismo de parte de Trump. Lo que sí no hay que esperar, es que en este mini encuentro, salgan las solucionen.

Previo, en París, Peña se encontrará con Emmanuel Macron. Era obligado conocer a un personaje que tantas esperanzas ha suscitado para recomponer a la UE y estrechar sus vínculos con México.