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Gabriela Mora Guillén

  • Gabriela Mora

¿Cambio de coche o cambio a gas?

Finalmente se levantó la contingencia ambiental del doble No Circula, luego de tres días en que los “mexiqueños” padecimos todos los trastornos que implica dicha medida, porque a mí que no me digan que no nos rompe toditito si nos genera más gastos en taxis y/o dobles viajes por la ciudad para acoplar la vida y actividades de la familia…

Ok… Supongamos que la medida era necesaria, pero la contaminación se negaba a ceder los altos índices de ozono y la calidad del aire no mejoraba; durante casi toda esta semana no fue recomendable andar en bicicleta dadas las dañinas condiciones atmosféricas; el transporte público estuvo a tope; millones de capitalinos nos hemos quedado sin automóvil dos o tres veces en los últimos ocho días…

Lo cierto es que en definitiva ya no nos está gustando cargar con la peor parte de la contaminación -independientemente de que la “peor parte” redunda en la salud…-. Tras el doble Hoy No Circula, hoy por hoy hemos visto que no son nuestros autos particulares la principal fuente de contaminación, hay otras muchísimas causas que se han ignorado, por ejemplo, doctor Mancera, detener cientos de excavaciones que se están realizando por todos lados, cuya maquinaria despide humo, genera polvo y ruido, causa tráfico intenso, etcétera; y qué decir de otro de los temas que URGE tratar en la CDMX: el relativo al transporte público, puesto que en materia de ozono puro, los microbuses, transporte de carga y los vehículos oficiales de servicios públicos son los que realmente contaminan…

Evidentemente la Ciudad de México y toda el Área Metropolitana, tiene unos de los peores servicios de transporte público del mundo; sin embargo, no hay forma de recomponer la situación en tanto no exista disposición del Gobierno para romper con toda la gama de intereses que el tema implica: urge acudir a instituciones especializadas olvidando intereses políticos y partidistas, como urge también hacer conciencia en el tema económico, porque hoy más que nunca, el reclamo ciudadano es contar con un mejor transporte público y encontrar alternativas más justas para el Hoy No Circula, pero ¿estaríamos dispuestos a pagar tarifas más competitivas?

No obstante, y como normalmente sucede, se ha hablado de que las medidas ambientales de los últimos días tienen que ver también con un pacto con las agencias de automóviles para vender más… Se dice que la industria ha estado alicaída y que a partir del mes de abril, cuando se comenzaron a implementar las medidas, las ventas han crecido considerablemente tanto en autos nuevos como en usados, tal y como sucedió hace más de dos décadas, cuando mucha gente acudió al “coche comodín” para paliar el problema.

Pero las versiones son más: el presidente de la Asociación de Gasolineros del Valle de México, Manuel Roblesgil, comenta que una más de las razones de la mega contaminación, es la gasolina barata que está importando México de China, misma que es ligeramente más barata, pero cuyo transporte es gratuito, los chinos la traen: se dice que es mucho más eficiente para los coches y rinde más; no obstante, contamina 500 veces más que la mexicana refinada en EU, y 700 veces más que la estadunidense, y que produce una cantidad de partículas sólidas que son terriblemente tóxicas… Lo cierto es que anteriormente la contaminación era una nata café sobre la ciudad, y ahora se percibe una neblina grisasea que no se disipa… Muy semejante a la que recientemente nos han llegado imágenes de China, otro de los países más contaminados del mundo.

No podemos omitir igualmente el efecto de marchas y manifestaciones: pese a que la secretaria del Ambiente de la Ciudad de México, Tanya Müller, considera que las marchas y bloqueos no generan contaminación: “Cuando hay una marcha, las personas que se movilizan o utilizan un auto particular ya salieron de su casa…”; por su parte Martín Gutiérrez Lacayo, cabeza de la Comisión Ambiental Metropolitana, aseguró que las marchas por el Día del Trabajo generaron altas concentraciones de contaminantes”… El caso es que las manifestaciones, marchas y bloqueos -con cuetones incluidos-, que se suscitan a diario en esta ciudad, evidentemente ayudan a la asfixia chilanga, y las autoridades de la ciudad tienen pavor a enfrentar los desmanes. En la CDMX el derecho a manifestarse está por encima del derecho a la salud de  millones de mexicanos.

La cosa es que, o cambiamos de coche al dos por uno -cambio una minivan modelo 2014 por dos cochecitos 2011 (no importa la marca ni color, pero SÍ LA PLACA)-, o acudimos a la moción del gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, quien nos invitó a cambiar los sistemas de gasolina de los automóviles por gas natural, y así podremos circular todos los días…

¿Se puede, será muy caro hacer eso? Podemos quizá integrar un tanque de gas a la cajuela de nuestro auto y asunto arreglado… Habrá que investigar…