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Gana la extrema derecha en primera vuelta de las presidenciales de Austria

  • Carlos Siula

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).– La extrema derecha austriaca obtuvo ayer su mayor porcentaje desde la Segunda Guerra Mundial, y quedó a un paso de acceder a la Presidencia de la República en el país natal de Adolfo Hitler y Adolfo Eichman.

Norbert Hofer, de 45 años, del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), reunió 35 por ciento de los votos en la primera vuelta de la elección presidencial, según proyecciones sobre la base de 70 por ciento de sufragios escrutados. Hofer probablemente disputará el balotaje contra el ecologista Alexander Van der Bellen, que obtuvo el segundo lugar con 21.1 por ciento. La candidata independiente, Irmgard Griss, ocupó la tercera posición con 18.8 por ciento de los sufragios.

La contundente victoria de Hofer desautorizó todas las encuestas, que consideraban a Van der Bellen como principal favorito.

Sin necesidad de esperar a los resultados finales, que se conocerán hoy, el veredicto de las urnas provocó un terremoto político en el país, porque significa el grave declive de los dos grandes partidos que se alternaron en el poder durante los últimos 60 años: por primera vez desde 1945, el SPÖ socialdemócratas y el ÖVO conservador quedaron eliminados de la carrera presidencial después de haber logrado 11 por ciento y 11.2 por ciento de votos respectivamente. Esas formaciones solían totalizar entre ambos 80 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales.

La segunda vuelta para elegir al sucesor del socialdemócrata, Heinz Fischer, está prevista para el 22 de mayo. En Austria el presidente tiene funciones esencialmente protocolares, como en Alemania. Además de ser el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, en caso de crisis está habilitado para disolver el Parlamento, rechazar la lista propuesta por el jefe del Gabinete o destituir al Gobierno.

Una alianza sin fallas de todas las fuerzas políticas podría bloquear el acceso de Hofer al poder, pero no logrará mitigar el impacto provocado ayer por el pronunciamiento del electorado austriaco, a favor de un candidato que exige un drástico endurecimiento de la política de asilo con los refugiados. El año pasado, Austria fue el país de tránsito de unos 750 mil migrantes llegados de los Balcanes que buscaban llegar a Alemania. En 2015, ese pequeño país de 8.6 millones de habitantes recibió 90 mil solicitudes de asilo. Esa cifra lo ubica, proporcionalmente, como el país que recibió la mayor cantidad de refugiados en Europa.

A pesar de su prosperidad económica, el país sufrió una fuerte desaceleración en 2015, que limitó su crecimiento a 0.8 por ciento y originó un aumento del desempleo, que llega actualmente a 5.9 por ciento. Esa tasa es, de todos modos, una de las más bajas de la Unión Europea. Pero la extrema derecha atribuye ese deterioro a la llegada masiva de inmigrantes: 30 mil refugiados se incorporaron el año pasado al mercado de trabajo. Los programas para integrar esa población le costarán al país 68 mil millones de euros en 2016 y 80 mil millones en 2017.

Casado en segundas nupcias y con cuatro hijos, Hofer es generalmente considerado como el “rostro amable de la extrema derecha”. Siempre apoyado sobre un bastón, detrás de su simpatía es un fiel exponente de la política euroescéptica, xenófoba y populista que caracteriza la ideología de su partido. Es partidario de la venta de armas y hasta confirmó que en ciertas ocasiones lleva pistola al cinto para protegerse, debido a la “incertidumbre” derivada de la “llegada de los refugiados”.

Hofer, que se presenta como el “protector de Austria”, durante toda la campaña salpicó su discurso con violentos ataques islamófobos: “Si mantenemos la política actual -afirmó-, en el año 2025 la mitad de los menores de 12 años en nuestro país serán musulmanes”.

A pesar de los altibajos que sufrió en los últimos 15 años, el FPÖ es una fuerza importante en el país. En 2000, su líder Jörg Haider logró 26.9 por ciento de votos y accedió al poder gracias a una alianza con los conservadores. En esa oportunidad prefirió permanecer fuera del Gobierno hasta el momento en que pudiera arrebatar todo el poder: “Mi aspiración es llegar a ser canciller” (jefe de Gobierno), confesaba sin ruborizarse.

Desde esa época, el FPÖ es uno de los pocos partidos de Europa que reivindica la herencia de las ideas nazis. “El Tercer Reich desarrolló una correcta política de empleo que este Gobierno (de Austria) es incapaz de practicar”, dijo Haider en 1991.”Los soldados de la Wehrmacht hicieron posible la democracia tal como la conocemos actualmente en Europa”, insistió en 1995.

A diferencia de Alemania, Austria nunca hizo un verdadero examen de consciencia sobre su actitud en la Segunda Guerra Mundial. A tal punto olvidaron esa realidad que 40 años después eligieron como jefe de Estado a un exoficial de la Wehrmacht, Kurt Waldheim, que incluso había llegado a ser secretario general de la ONU.

La llegada de la extrema derecha al poder en el año 2000 causó una fuerte reacción por parte de la UE, que había sido fundada sobre la base de valores democráticos para borrar definitivamente las razones que provocaron el surgimiento del nazismo en la década de 1930. La dura actitud europea sirvió como señal de alerta y acaso contribuyó a evitar que Haider continuara su ascenso hacia el poder.

En esa época, el contexto europeo era diferente. Ahora, en medio de la crisis desde los años 30 y con un vertiginoso crecimiento de los movimientos de extrema derecha en todo el continente, la victoria de Hofer puede colocar a la Unión Europea entre la espada y la pared.