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Ganar o perder en Edomex

  • Juan Antonio García Villa

Tres estados tendrán elecciones para gobernador el próximo 4 de junio: Coahuila, Estado de México y Nayarit. Asimismo también Veracruz, del que poco se habla, que serán solo de ayuntamientos. La importancia que los medios y la opinión pública han concedido a dichos estados en este proceso ha sido inexplicablemente muy desigual.

El Estado de México monopoliza los reflectores. Sin duda esta entidad es muy importante desde el punto de vista político y desde muchos otros. Por su abultadísimo padrón de votantes, por su cercanía geográfica al centro político del país, la Ciudad de México, y porque el grupo oficialista gobernante procede de este estado, que lo tiene convertido en su trinchera y bastión. Pero en esta coyuntura electoral no todo es Estado de México. En fin.

Sin reflexionar mucho en lo que escriben, no son pocos los analistas políticos que afirman que en el Estado de México el priismo se está jugando el pellejo. Dicen que si ganan esa gubernatura aún estarán en condiciones de reposicionarse para la elección presidencial del 2018 y triunfar.

Falso, esa hipótesis carece en absoluto de asidero histórico. En las elecciones para gobernador previas a las presidenciales del 2000 y 2006 el PRI ganó las de gobernador de ese estado, efectuadas en ambos casos también el año previo a las presidenciales, que finalmente perdió. Así es que aun en el caso, que se ve más bien remoto, de que llegara a ganar en Edomex el próximo 4 de junio, nada garantiza que ganará las presidenciales del año entrante. Si de establecer reglas se trata, más bien ese triunfo indicaría que perderá en 2018.

Ahora bien, como lo indica el simple sentido común y la lógica, si el PRI, como todo apunta, pierde Edomex, será casi imposible un triunfo suyo el año próximo. Si con leña verde así le irá dentro de 13 días, ¿qué será con leña seca?

Tal hipótesis hasta ahora no se ha presentado. Aunque sí la otra que de alguna manera le resulta al PRI más favorable: ganar la gubernatura de Edomex y el año siguiente perder la Presidencia de la República. Pero si en esta ocasión empieza perdiendo –y aún ganando- nada, absolutamente nada garantiza que triunfe el año próximo. Como lo confirman los resultados de 2000 y 2006. Entonces, ¿de dónde saca la comentocracia tan peregrina tesis?

Es decir, que ganar esa gubernatura le da al priismo una cierta seguridad de continuar en Los Pinos. ¡Pamplinas!

Un triunfo de la oposición en Edomex es desde luego importante y puede aún llegar a ser trascendente para el futuro del país. En primerísimo lugar, como ya se dijo, por tratarse del estado más poblado del país, que no es un dato menor. Pero adicional a éste, por ser Edomex de los muy pocos estados, apenas tres o cuatro, que hasta ahora no han tenido alternancia en la gubernatura.

Pero sobre todo porque bien puede ser el inicio del desmantelamiento del poderoso grupo político que al interior del PRI mantiene una férrea hegemonía, que en buena medida le permite el control político de todo el país, pues se trata de un grupo desalmado, inescrupuloso y altamente corrupto. Imposible pensar en que el país supere la gravísima crisis en que ahora se encuentra sumido, si ese grupo no es realmente desmantelado.