imagotipo

“Cómo García Márquez una botella al mar: El reporte de la RAE que descalifica el lenguaje incluyente se equivoca” / Lucía Raphael

  • Lucía Raphael

El 28 de diciembre pasado, apareció la noticia de que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) aprobó por unanimidad las conclusiones del reporte intitulado: “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”, presentado por el miembro de la Academia Ignacio Bosque. Al tratarse del día de los santos inocentes, me hice a la tarea de corroborar la noticia y encontré el informe completo en el que la RAE se suma a la descalificación, por parte del académico, del uso del “lenguaje incluyente o no sexista”, atajando a las instancias que crearon en España las nueve guías que el lingüista analizó. El argumento central de la Real Academia de la Lengua (que sabemos es EL referente central del establishment lingüístico) fue lógico, si consideramos precisamente que la lengua es y ha sido desde su origen, para la RAE, uno de los bastiones centrales, una de las herramientas fundamentales de la continuidad de un sistema de poder, construido no solo para la defensa del idioma; labor que agradecemos, y que además reconocemos a cada momento en el cual recurrimos para llamar las cosas por su nombre; pero su autoridad también nos permite mostrar la manera definitiva y tajante que dicha tradición utiliza para dar continuidad y reiterara través de la lengua castellana y su rancia tradición, las diferencias y las profundas desigualdades sexo-genéricas que la cultura que la sustenta expone en todas las dimensiones de su existencia. ¿Cómo pedirle a una Institución cuya base es la de ser la autoridad incuestionable e inamovible de una cultura patriarcal y monarquista, como la Real Académica de la Lengua Española que reconozca su propia marca? ¿Cómo pedirle que reconozca que ese “asentamiento” tradicional del que habla el académico es la defensa de un sistema de privilegios y de todo lo que puede generar; y que es la tradición y la costumbre de su uso que perpetua una mirada jerarquizada, de control; que desautoriza cualquier propuesta de cambio, de evolución social y cultural?

Paradójicamente es en el lenguaje en donde se da la batalla por la construcción de una justicia y una igualdad sustantiva posibles, como dice Ana María Martínez de la Escalera (subida en los hombros de otr@s grandes:Castoriadis, Deleuze, Derrida, Baudrillard, Wittig, Irigarai, Dussel, Rodríguez Magda etcétera, por señalar algun@s): “nombrar crea realidades, o las destruye”. Si consideramos los trillados, pero no menos contundentes ejemplos encontrado en la RAE misma, que expone en los significados la ideología detrás de la tradición que defienden; por ejemplo: cuando se habla de un “perro” se habla de “un hombre bravo”, mientras que de una “perra” se refiere a una “prostituta”. Cuando de un “hombre” se dice que es un “zorro”, la RAE lo define como “hombre hábil y sagaz”, mientras que tratándose de una mujer; una “zorra” es señalada como una “prostituta”. La expresión “aventurero” refiere a un “hombre de mundo, un viajero”, mientras que en el caso de las mujeres“una gran “aventurera”es designada como una “prostituta”. Cuando de un “hombre” se dice que es “un cualquiera”, la RAE lo describe como “un hombre de poca importancia”, mientras que a una mujer –para variar- “cualquiera” -refiere la RAE- es “una prostituta”. Y para terminar, los ejemplos pero no las realidades, el diccionario de la RAE define a un “hombre de la calle” como un “vago sin beneficio”, mientras que una “mujer de la calle….” ¡Adivinó! la RAE la refiere como una “prostituta”.

Es por todo lo expresado que el argumento del doctor Bosque cuando afirma que: “el uso genérico del masculino para designar los dos sexos está muy asentado en el sistema gramatical” español y que no tiene sentido “forzar las estructuras lingüísticas”, nos permite explicarle que es precisamente esta invisibilización de la discriminación y del machismo, escondidos detrás del lenguaje, lo que lo expone claramente como un sistema patriarcal que define toda una visión del mundo, la cual; desde el feminismo y la perspectiva de género hemos tratado de mostrar, explicar, exponer y cambiar; y es que el hecho de que la historia del pensamiento, las ideas, la cultura estén construidas con base a la división sexual, en donde el hombre esta al centro del universo y la mujer es su apéndice (Derrida, Thomas, Wittig, etcétera), puede y tiene que cambiar y que si realmente buscamos una igualdad sustantiva, y que la primera trinchera para cambiar la realidad del mundo en el que vivimos esta en el lenguaje.Se lo dirán los neuro-científicos, los filósofos, los lingüistas, como los literatos (¡Y l@s necesitamos a tod@s!). Y una vez más, sé que tengo que subirme a los hombros de otro grande,“para recibir un topetazo en la nariz de Seneca” (Montaigne) Un tal Gabriel García Márquez que se atrevió a proponer a la RAE regresar a la lengua su fuerza y su valor vivos; entender su objetivo humano y libertario propuso:

“(…) nuestra contribución no debería ser la de meterla (a la lengua) en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa. En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, (…) devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas (…). Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres (…)” Y si se me permite, entendamos que el lenguaje hoy no solo pertenece y es blandido por hombres sino también por mujeres con singular destreza, libertad creativa y capacidad de búsqueda, también que a través de él, podemos construir otras posibilidades más humanas, y menos falogocéntricas.

* Escritora e Investigadora IIJ UNAM

learapha@gmail.com     @LUCIARAPHAE11