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Gatopardismo en Sistema Anticorrupción

  • Alfredo Martín Bernández González

“Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona;

Si quieres que algo no se haga, encárgaselo a un comité”.

Napoleón Bonaparte

Nueve de cada diez mexicanos pensamos que entre los principales problemas de México se encuentran: la violencia, la impunidad y la corrupción, los tres íntimamente ligados logran hacer de nuestra situación actual como país, una antesala del infierno (muy propia para esta Semana Santa).

Nuestro Gobierno, conociendo perfectamente la percepción del pueblo mexicano, nos acaba de regalar un ejemplo perfecto de cómo gobernar en estos tiempos tan atribulados.

Crea un Sistema Nacional Anticorrupción, diseñando una política pública que considera al menos tres elementos:

1.- Siguen sin cambio las facultades de investigación de los órganos internos y externos de la administración pública (La Secretaría de la Función Pública que no solo no ha atrapado a algún pez gordo, sino que los ha exonerado, queda igual).

2.- Se construirán pesos y contrapesos entre las instituciones y las personas que formarán parte de la mesa rectora del sistema (Se garantiza el “don´t worry be happy”).

3.- Se diseñará y pondrá en marcha un secretariado técnico capaz de generar metodología para medir el fenómeno de la corrupción (¡ojo, NO implica que la medirá, sino que tendrá la capacidad de generar la metodología!)

Por si no bastaran estos considerandos para anular de facto el sistema, la organización del mismo es toda una perla de perfección.

El Sistema Nacional Anticorrupción estará integrado por siete instituciones (algo así como una hidra), vinculados a través de un comité coordinador:

I. Una Secretaría de la Función Pública, encargada del control interno (buena garantía para que el ejecutivo tape sus propias trapacerías).

II. Una Auditoría Superior de la Federación con capacidad plena para ejercer las facultades que ya le otorga la Constitución y de investigar los casos de corrupción (si hasta ahora no ha investigado nada ¿por qué ahora si será muy efectiva?).

III. Una Fiscalía Anticorrupción independiente y especializada en investigar (el famoso “jinete sin cabeza”).

IV. El Consejo de la Judicatura Federal (experto en exonerar a los integrantes del Poder Judicial)

V. El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI) (Institución prostituida por los Partidos políticos).

VI. El Tribunal de Justicia Administrativa (que ha sido un cero a la izquierda en casos de
corrupción).

VII. Un Comité de Participación Ciudadana con cinco personas como enlace (vil atole con el dedo).

Estoy casi seguro que para diseñar esta magnífica organización debieron de contar con la asesoría de Sir Alec Issigonis, cuya famosa frase “un camello es un caballo diseñado por un comité”. Un sistema con muchos integrantes, por su propio diseño, está condenado al fracaso, y eso es precisamente lo que ahora nos están anunciando con “bombos y platillos”.

En estos tiempos de internacionalización, en donde el mundo cada vez se hace más pequeño, encuentro una magnífica explicación del Nuevo Sistema Nacional Anticorrupción, por parte de un representante de la nobleza Siciliana, el duque Giuseppe di Lampedusa, quién dejó al morir en 1957 el manuscrito de su única novela, Il Gattopardo, ahí nos da la formula según la cual, a veces es preciso que todo cambie para que nada cambie, esta fórmula, ingresó en el análisis político, desde el libro de Lampedusa, bajo el nombre clave de gatopardismo .
*Académico de la Universidad Iberoamericana