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Giff 2017: La inclusión como hilo conductor

  • La moviola/ Gerardo Gil

Primera parte

In the fade (Fatih Akin,2017) filme alemán que inauguró la vigésima edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato, en su segunda sede, tiene como columna vertebral los peligros de la intolerancia y la exclusión.

La película del cineasta alemán de origen turco,  Fatih Akin, quien recibió el máximo galardón que entrega el Festival, La Cruz de Plata, dentro del Homenaje Internacional, funciona y está construido en tres actos, los cuales  arman el hilo narrativo del largometraje.

De algún modo, cada parte del filme funciona de manera independiente, que al fusionarse, entregan un trabajo sin concesiones para el espectador. La suma de los tres actos, conmueve y nunca proporciona respuestas fáciles para el público. Quizá uno de los valores más sólidos del largometraje sea las dudas que plantea y las preguntas que deja en el aire.

Katja (Diane Kruger) está casada con un ex presidiario de origen turco Nuri (Numan Acar), de hecho su boda se llevó a cabo cuando el hombre aun cumplía su condena por delitos relacionados con las drogas. La pareja vive en Hamburgo y tienen un pequeño hijo de seis años, Rocco (Rafael Santana ) quien al ser casi atropellado junto con  su madre, suelta una serie de groserías al chofer, ante el azoro y gracia velada de Katja.

Nuri tiene una pequeña oficina en la que realiza trabajos de administración además de una  relación aparentemente estable con Katja, aunque ya amenazó con separarse si la mujer se vuelve a tatuar. La vida transcurre sin mayores sobresaltos

Una tarde, Katja deja a Rocco en el trabajo de su padre. Será la última vez que vea con vida a su pequeño hijo y a su marido, ya que serán víctimas de una bomba, en un acto terrorista dirigido a Nuri, por una joven pareja de neonazis. A partir de ese momento, una espiral de desesperación envolverá a Katja y la redención no será la respuesta.

La película, presentada en la más reciente edición del Festival de Cine de Cannes, maneja una primera parte, que es el duelo brutal de la mujer en un tono de discreto melodrama, que no se desborda pero transmite la desesperación; posterior a esto, presenciamos el juicio a los culpables, con momentos de verdadera tensión y un remate que hace las veces de thriller.

Estos tres diferentes momentos fílmicos, de independencia dramática entre sí, pero no divorciados como unidad, entregan un filme sólido y redondo en el que la meta es plantear más preguntas que respuestas al espectador.

Akin es un hábil conductor de crestas dramáticas: un suicidio que no se concreta por una rendija de esperanza vía una llamada telefónica, el padre de uno de los verdugos,  invitando un café a la madre y esposa de las víctimas, la crueldad con la que Katja es tratada en el juicio por los antecedentes de su esposo.

Y por momentos incluso, a pesar de la tensión en la que está envuelto el filme, escenas  de poesía visual, un ave que impide se consolide una venganza, que acercan, tan solo un poco, a la redención. Los peligros de la   la exclusión  en un drama sólido.

El homenaje nacional fue para la directora de arte alemana, pero desde 1968 radicada en México, Brigitte Broch. En la gala inaugural, la artista quien ha colaborado con directores como Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, además de Baz Luhrmann, entre mucho otros, dijo ante el auditorio: “No soy de aquí ni soy de allá, pero sí sí soy de aquí”. El tema de la tolerancia y la inclusión como hilo conductor de la noche.

Y la inclusión de la tecnología se pudo ver dentro de los cortos en Realidad Virtual, llevada a cabo en el Teatro Juárez. Entre los trabajos que se presentaron se encuentra  La piedra, de Juan Carlos Rulfo, una mirada interior  sobre la búsqueda e identidad paterna.

Una piedra en un paisaje, que se pueden ver con un ángulo de 360 grados fusiona la tecnología al servicio de la narrativa, el lenguaje cinematográfico y una suerte de reflexión poética.

En suma, dentro de la primera jornada de la vigésima edición del Festival internacional de Cine de Guanajuato, el hilo conductor fue el tema de la inclusión, al que no debe de renunciar, más allá de las coyunturas, ya que esta ha sido parte de su fortaleza.