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Giff 2017: Weirdos, el fulgor del cine independiente

  • La moviola/ Gerardo Gil

Segunda parte

El poder ver algo de lo mejor dentro del cine independiente que se exhibe a nivel mundial es uno de los privilegios, en el mejor de los sentidos lo escribo, de acudir a los Festivales de cine. No resulta una ventaja gratuita si recordamos el hecho de que la cartelera está inundada de blockbusters la mayor parte del año.

Formar audiencias, sobre todo a las más jóvenes, que esperan algo interesante a nivel cultural, visual y de entretenimiento, es un aspecto fundamental de estos eventos cinematográficos. Es ahí donde la crítica adquiere especial relevancia.

A la par de la nota informativa, que  consigna  las actividades diarias, desde las que tienen que ver con la alfombra roja hasta aquellas de un sentido más académico, el análisis cinematográfico es un aspecto fundamental de los Festivales. El público especializado busca también esta parte. Y así es en todo el mundo. Desde el más pequeño al más grande.

La más reciente edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (Giff), que concluyó el sábado 29 de julio, tuvo algunas muestras interesantes de cine independiente. Weirdos  (Bruce McDonald, Canadá, 2016) es un ejemplo que adquiere especial relevancia, si consideramos que el país de origen del filme fue el invitado este año y en medio están  los debates que se aproximan sobre el TLC, y la siempre desigual competencia con Hollywood.

En Weirdos, los personajes principales son dos adolescentes canadienses más bien outsiders, viven  en un pequeño pueblo. Es 1976 y como marco se llevan a cabo las celebraciones por el Bicentenario estadounidense, Kit (Dylan Authors) y Alice (Julia Sara Stone), son novios y buscan su identidad.

El primero tiene como némesis, una especia de Pepe Grillo que se le aparece en momentos críticos, Andy Warhol (Rhys Beval-Jon) quien le dice al joven cosas como: “los snob son nerds que se asumen como tal sin ninguna vergüenza” y la chica quien se debate entre seducir a Kity el preguntarse por qué el joven no responde a sus coqueteos.

Kit decide un día huir de su casa, vive con su padre, que es un joven maestro universitario, Dave (Allan Hawco) popular entre los adolescentes del pueblo, quienes lo califican de buena onda porque fuma marihuana todo el tiempo y su abuela, quien se asusta cuando el chico anuncia que pasará  la noche fuera del hogar. El pretexto es ir a una fiesta en la playa, pero la realidad es que el adolescente va en busca de su madre, una artista bohemia que lo abandonó años atrás.

El viaje es solo un pretexto para ir en búsqueda de su verdadera identidad, motivo que el joven no identifica del todo, pero debe viajar con Alice. La película será una travesía de autoafirmación y descubrimiento, más bien agridulce, pero nunca lastimera.

Porque los personajes de Weirdos más allá de los debates internos y descubrimientos que hacen, propios y de su entorno inmediato, transitan en un tono humorístico ligero acorde con su idiosincrasia, pero sobre todo tienen mucha dulzura.

La chica que intuye la verdadera naturaleza de su novio pero teme reconocerla, el padre que se siente lastimado cuando su hijo huye y el joven que teme lastimar y ser lastimado a su y por entorno al reconocer su verdadera identidad.

En Weirdos hay un universo de la ficción propio que transita en medio de un melodrama terso y de remembranza, sazonado con un estupendo soundtrack de la época setentera.

Muestra de cine independiente, la película comprueba que más allá de la fijación de algunas audiencias por el blockbuster nuestro de cada día, todavía hay espacio para propuestas de mayor calado cinematográfico. Los Festivales son un ejemplo.

En corto

Un Luc Besson menos intenso, con una propuesta amable, incluso en el armado de los personajes, sin dejar de lado la igualdad de género en los jóvenes protagonistas, define a Valerian y la ciudad de los mil planetas con Cara Delevigne y Dane DeHaan.

La película es la apuesta millennial del director francés: Valerian, es un joven agente, medio patán pero sin rayar en la incorrección, que junto con su compañera la teniente Laurelin, deben salvar al universo en pleno siglo XXVIII.

Ambos tiene que identificar antes donde está la verdadera amenaza. Signos del apocalipsis cinematográfico, estos jóvenes millennial, salvan el universo del malvado Clive Owen.