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Globalización en la encrucijada

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

 

  • Nueva etapa en la integración económica mundial

La rápida expansión del comercio y de los flujos de capital durante los primeros quince años del siglo XXI fueron la característica de la globalización, que parecía conducir a la economía mundial a un proceso sostenido de expansión económica. Sin embargo, la excesiva liquidez mundial sin control, ocasionó el surgimiento de frágiles activos financieros estructurados que desembocaron en la peor crisis de los últimos setenta años, a una posterior recesión y a un lento e incierto proceso de recuperación.

De crecer el comercio al doble del ritmo de la producción mundial en la pasada década y media, cayó a tasas del dos por ciento, mientras los flujos de capital bajaron del veinticinco por ciento del PIB mundial a solo el dos y medio por ciento, con un fuerte contenido especulativo.

Adicionalmente, se comenzó a generar un mayor desempleo entre los jóvenes y a disminuir los ingresos de las clases medias y de los trabajadores, anulando los beneficios que habían obtenido durante los años de rápida expansión económica. El malestar social que se propagó con la mayor utilización de las tecnologías de la información y comunicación generalizaron los sentimientos de indignación que han estado nutriendo las tendencias políticas populistas, el proteccionismo y los movimientos anti inmigrantes y de discriminación étnica.

Tal panorama ha hecho plantear si se trata del fin de la globalización. Al respecto, la revista del Fondo Monetario Internacional, Finanzas y Desarrollo (F&D) dedicó la edición del último trimestre del año pasado al futuro de la globalización. De las contribuciones de destacados economistas internacionales se aprecia que la integración económica mundial continuará impulsada por las tecnologías de la información y la comunicación. En los próximos años se pasará del crecimiento en el comercio mundial de manufacturas al de productos generados por el conocimiento, el cual impulsará la robotización, que será la característica hacia la mitad de este siglo.

El premio Nobel de economía Paul Krugman, en el artículo publicado en F&D, considera que “en términos históricos, el comercio ya se liberalizó notablemente” en dado caso la futura internacionalización requerirá acuerdos sobre propiedad intelectual y de solución de diferencias. Por su parte, en otro artículo, Sebastián Mallaby, investigador principal de la cátedra Paul Volker del Consejo de Relaciones Internacionales en Estados Unidos, señala que si “la globalización es el proceso de compartir ideas y recursos a través de las fronteras” existen evidencias de que se pasará a una nueva etapa del proceso de internacionalización, y que “es innegable que el mundo se encuentra en una nueva era: la tecnología aún impulsa la integración, pero la resistencia política crece. Sin embargo, por el momento, el lastre de la política parece ser más débil que el empuje de la tecnología”.

Adicionalmente, la globalización financiera continuará con un nuevo cariz, a partir de las Fintech que auguran un cambio revolucionario, con el uso cada vez más generalizado de las monedas digitales y de operaciones sin necesidad de intermediarios (P2P), como el “crowfunding”. La nueva fase de la globalización financiera representa un reto tanto para la banca tradicional, como para las autoridades, por lo que se verán obligados a evolucionar para adaptarse al nuevo mundo de las finanzas.

Las visiones de corto plazo, que han surgido frente a la globalización, que propugnan por un proteccionismo que permita recuperar puestos laborales en la manufactura, no solo alteran las cadenas mundiales de valor, sino que arriesgan a perder posteriormente los puestos de trabajo que recuperen, ante el avance de la robotización, además de que se verán rezagados en productividad.

 

miggoib@unam.mx