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Gobernabilidad

  • Héctor Luna de la Vega

  • Héctor Luna de la Vega

El escenario de 2017 inicia con una alerta de ingobernabilidad, más allá de la inconformidad social al llamado gasolinazo, está la verdadera dificultad de lograr una estrategia de unidad nacional ante el nuevo contexto geopolítico mundial, y la posibilidad de integrar un frente nacionalista por encima de intereses económicos y de partidos políticos.

Las respuestas se encuentran en la agenda política, donde la coalición como Gobierno (no limitativamente a los procesos electorales), se ha convertido en el marco legal-político de posibilidad para la gobernabilidad nacional y la redefinición de la prosperidad económico-social.

La fragmentación del voto, la abstención, el surgimiento de candidaturas independientes y de nuevos partidos con causas sociales diferenciadas son la oportunidad de una redefinición sobre los alcances electorales de 2017 y 2018, donde la coalición se presenta como la gran posibilidad de reordenar los gobiernos.

Ningún partido logrará el 30 por ciento de los votos por sí mismo en el 2018, y la gobernabilidad se dificultará como nunca en la historia de México, por ello son de esperarse sorpresas políticas para todos los procesos electorales (nacional, estatales y municipales) de éste y los próximos años, en una suerte de nuevos experimentos de coaliciones gubernamentales.

Los primeros retos se encuentran en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y los municipios de Veracruz, de cuya experiencia en la selección de los candidatos y las posibles coaliciones, tendremos las proyecciones del quehacer gubernamental.

Coaligado el Gobierno será mejor vigilado, más plural, tolerante, integral y sobre todo con la necesaria interactuación vía un rumbo convenido, entre actores políticos, empresarios y líderes sociales, para rediseñar la ruta de la anhelada gobernabilidad, la cual permita unidad, estabilidad y prosperidad.

Con una sólida cohesión se podrán realinear las negociaciones de los tratados de libre comercio, solventar la contracción de la economía internacional, asumir una nueva actitud diplomática con el Gobierno de Trump, enfrentar los compromisos de la deuda pública, consolidar las finanzas estatales y municipales, robustecer los sistemas de fiscalización y anticorrupción a nivel nacional, y llevar a México a mejores tiempos de prosperidad y sustentabilidad.

La gobernabilidad no tendría que pasar necesariamente por un proceso electoral, pues se puede ejercer en cualquier momento como coalición de Gobierno; sin embargo, nos alcanzaron los tiempos políticos, y en el país no existen experiencias de cambios de gabinete políticamente plurales en épocas totalmente postelectorales.

Empresarios, políticos, gobernantes, legisladores y grupos sociales se encuentran hoy desintegrados hacia un rumbo compartido y consensuado, y un país desunido es débil por definición. Tendremos dos años de retos políticos, económicos y sociales, y apelo a la madurez del pueblo de México y de sus líderes, para alcanzar un mejor escenario 2017-2018 en nuestra nación, la cual se merece un destino próspero a favor de todos los mexicanos.
hectorluna2026@gmail.com