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Gobierno y partido en movimiento para ganar el futuro

  • Jorge Schiaffino

Los eventos del pasado proceso electoral detonaron dentro del PRI, la sucesión presidencial al interior del partido y como es natural en el primer círculo del presidente Peña en el gabinete.

Las estrategias para consolidar o ganar mayor presencia ante la opinión pública, se afinan de igual forma por cada uno de los aspirantes y de los grupos que los respaldan.

El PRI como partido, tiene ante sí un enorme reto para conservar la unidad y mantener activa a toda su estructura incluyendo los grupos tradicionales y la incorporación de nuevos cuadros. Con las experiencias de 2000 y 2006 y reflexionando sobre la posibilidad de un proceso interno, no parece ser el escenario idóneo para postular candidato en 2018.

La militancia merece que la democracia interna no sea factor de divisionismo y de enfrentamiento estéril y la consecuente derrota en las urnas como resultado de un voto útil que pudiera migrar del partido hacia otros candidatos.

El nuevo dirigente del PRI, no únicamente tiene que centrarse en un discurso en contra de la corrupción. De igual forma, el Gobierno debe reforzar las políticas que promuevan y aseguren condiciones sociales y económicas que permitan el bienestar y una mejor calidad de vida de los mexicanos.

De nada servirá un PRI reformado si la opinión pública percibe a un Gobierno ineficaz, como inútil será un Gobierno exitoso con un partido dividido y mal candidato.

El PRI no debe huir al debate pero no tiene que caer en el juego de la oposición que busca desde ya, el desgaste del Gobierno e intenta golpear a los funcionarios que identifica como presidenciables.

Los legisladores, senadores y diputados federales, ahora deben convertirse en los alfiles del partido y recorrer sus distritos y Estados para atender de forma cercana a las exigencias y necesidades de quienes los eligieron. Esta ocasión no como campaña sino como el compromiso de trabajo y de cumplir sus propuestas en sus lugares de origen.

Un Gobierno que mueve al país y un partido en movimiento para beneficio de los mexicanos.

Ese PRI con oficio político, con programa y con dirigentes sensibles que visitan las calles, las colonias, las zonas populares y marginadas que trabajarán lejos de su escritorio y que se involucrarán en las decisiones como aliados de los ciudadanos.

Si se piensa en un partido reformado, ha llegado la hora de poner interés en los Estados donde se es oposición. Sigue siendo materia pendiente la Capital de la República, sigue pendiente que sectores y organizaciones le devuelvan ese dinamismo social que lograba un partido cercano a todos los segmentos sociales.

Habrá priístas dispuestos a levantar su mano para trabajar con este propósito y que deben ser tomados en cuenta mujeres y hombres, que puedan contribuir a esta nueva etapa para no perder identidad y fuerza en busca del futuro.

Al tiempo
* Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx