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Graciela Ortiz González

  • Graciela Ortiz

Buenos maestros, pilar de la Reforma Educativa

Los avances que presenta la Reforma Educativa, ofrecen un lugar propicio para destacar el rol de los maestros, principalmente, de los maestros comprometidos con la calidad de la educación, en beneficio de millones de niñas, niños y jóvenes del país.

Los docentes son el primer y más importante punto de contacto del Sistema Educativo Nacional con los alumnos. Hoy, México cuenta con poco más 1.2 millones de maestros de todos los niveles educativos.

Existe consenso entre los organismos internacionales, los especialistas y la sociedad en general, de que la formación docente es un aspecto toral en la mejora de la calidad educativa, y los maestros un actor fundamental para avanzar en este sentido; de allí la trascendencia de fortalecer su formación, capacitación y profesionalización.

El Servicio Profesional Docente es uno de los ejes rectores de la Reforma, gracias a la cual contamos con un marco normativo claro para el ingreso, promoción, reconocimiento y la permanencia de los maestros en este trabajo profesional, por lo que su desarrollo depende directamente de sus méritos, desempeño y resultados.

Y en este proceso, el Estado mexicano está obligado a ofrecer las condiciones necesarias para su formación y actualización permanente, así como el acompañamiento profesional para mejorar su labor en el aula.

La evaluación del desempeño de los docentes representa un paso inédito, un parte aguas a nivel nacional. Para 2016, el presupuesto para la formación docente asciende a más de mil 800 millones de pesos; es decir, se ha multiplicado por nueve, respecto al año pasado.

Esta evaluación constituye un nuevo modelo de profesionalización que permite identificar fortalezas y necesidades de los docentes. En el presente ciclo escolar, 134 mil docentes ya presentaron su evaluación, cifra que representa casi el 90 por ciento de la meta programada para el ciclo. Basta señalar que más de 10 mil obtuvieron calificaciones de excelente o destacado, y gracias a su esfuerzo, ganaron un aumento directo a su sueldo base: de 35 por ciento en educación básica y de 24 por ciento en educación media superior.

Éste es justamente uno de los beneficios directos y tangibles que la Reforma ofrece a todos los buenos maestros.

El desarrollo profesional docente es un aspecto medular y representa un gran cambio, pero la Reforma Educativa va más allá. Fortalece la autonomía de gestión de cada comunidad escolar, para que profesores, directivos y padres de familia decidan lo que mejor convenga a su escuela; permite ajustar el calendario escolar, de acuerdo con sus necesidades; y se trabaja para que los centros de enseñanza cuenten con una mejor infraestructura, equipamiento y materiales educativos adecuados.

Ante los nuevos retos y necesidades de cambio que impone la Sociedad del Conocimiento, es imperativo continuar fortaleciendo el modelo educativo nacional, con el propósito de garantizar a las niñas y niños, y a los jóvenes mexicanos, una educación de calidad, que es la mejor manera para lograr la inclusión, la equidad y la prosperidad.

Sin lugar a dudas, ello representa desafíos formidables pero, a la vez, grandes oportunidades para los maestros del país, a fin de hacer de la educación la fuerza transformadora del siglo XXI, ante un mundo global cada vez más complejo, dinámico y competitivo.

Las maestras y maestros llevan a cuestas una gran responsabilidad social: la misión de enseñar, formar y educar, de modelar la sociedad del futuro, pero, ante todo, de dotar a la niñez y juventud de las herramientas que les permitan acceder a mejores oportunidades de progreso y de calidad de vida, para forjar una mejor nación. Estos son los buenos maestros que México y los mexicanos necesitamos.

Reconozco su valiosa labor en la formación de las futuras generaciones.

graciela.ortiz.glez@gog.org.mx

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