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Hablar con el otro, mejor que hablar del otro

  • Salvador del Río

Salvador del Río

Lo importante no es tanto lo que se dice como lo que se hace, afirmó el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, en entrevista con un diario de Chile. Y es verdad.

En medio de las investigaciones del FBI sobre la relación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su equipo, con las agencias de inteligencia de Rusia; situado en el nivel más bajo de aceptación de su Gobierno y ante la negativa de legisladores del Partido Demócrata y algunos republicanos a aprobar los requerimientos de dinero para la construcción de un muro en la frontera con México, el domingo pasado Trump volvió a la carga en sus propósitos, lo mismo de levantar esa barrera que en lo que se refiere a la revisión del TLCAN vigente desde 1994. Trump no descansa ni los días de guardar.

La advertencia del canciller Videgaray deja en claro la situación que vive la relación entre México y Estados Unidos y sus perspectivas para el futuro. Es evidente que entre todos los frentes abiertos por Donald Trump en el mundo, México es el objetivo inmediato para llevar adelante su política proteccionista y aislacionista. Claramente el presidente norteamericano se lo hizo saber a la canciller de Alemania, Angela Merkel, en la fría entrevista que ambos sostuvieron la semana pasada en la Casa Blanca. Libre comercio pero sin el trato injusto del que, según el mandatario de la gran potencia, ha sido objeto Estados Unidos. Es mejor hablar con el otro que hablar del otro, le dijo la líder alemana. Pero para Trump la diplomacia es una materia desconocida.

Que Donald Trump tiene en la mira especialmente a México es más que evidente. Lejos de contentarnos con algunos signos surgidos en declaraciones de los responsables de su equipo, México no debe bajar la guardia. Diplomacia, sí, pero a la vez firmeza frente a la amenaza. El presidente de Estados Unidos ha solicitado una ampliación presupuestal para la construcción del muro, junto con el aumento presupuestal que demanda al Congreso para los gastos militares que proyecta. Las últimas declaraciones de Donald Trump en relación con México no dejan espacio para la duda. El tono empleado lo revela: el muro se construirá, dijo, para evitar el acceso a Estados Unidos de delincuentes, narcotraficantes y ladrones.

En lo que se refiere al Tratado de Libre Comercio, las declaraciones de Donald Trump desmienten a las formuladas por algunos miembros de su equipo. El secretario de Comercio del Gobierno de Washington, Wilbur Ross, apuntó en días pasados la posibilidad de integrar en el área del acuerdo entre Canadá, Estados Unidos y México, un programa para la sustitución de las importaciones de insumos para la industria de la región; es decir, un plan para reducir las importaciones de Asia, específicamente China, y con ello impulsar la industria manufacturera de los tres países integrantes del TLCAN. No obstante en otras declaraciones, tanto funcionarios de la administración estadunidense como el propio Trump, han expresado la posibilidad de establecer acuerdos bilaterales de Estados Unidos, uno con Canadá y otro con México, con lo cual el tratado de Norteamérica quedaría sin efecto.

Todo ello –la construcción del muro, la revisión del TLC, el establecimiento de barreras arancelarias a las importaciones de México—constituyen la verdadera amenaza de Donald Trump en contra de nuestro país. Vale por ello el llamado de alerta del canciller Videgaray frente a los hechos, más allá de los dichos que por momentos parecerían alejar el riesgo de un deterioro total en las relaciones entre México y Estados Unidos.
Srio28@prodigy.net.mx