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Hacienda y Economía se pelean por el precio de la gasolina / Juego de Palabras / Gilberto D’ Estrabau

  • Gilberto Destrabau

No todos los que leyeron la información acerca de la libre importación de combustibles líquidos que anunció el presidente Peña en Houston, la entendieron. Entre estos parece estar el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

Efectivamente, el Presidente dijo que a partir del próximo primero de abril, cualquier empresa podrá importar gasolinas y diésel, y también dijo que esto – además de detonar otros mecanismos positivos como una fuerte inversión privada e intensa competencia entre los distribuidores – deberá reflejarse en mejores precios.

Para quienes viven en una economía controlada o semicontrolada como la mexicana, la frase “libre importación”, se asocia inmediatamente con baja de precios. Desafortunadamente, este no es el caso de la apertura anunciada en Texas. No tan inmediatamente como algunos desorientados esperan.
Hacienda: la libre importación no modifica los precios

Al día siguiente del anuncio, un comunicado de la SHCP puso las cosas en su lugar: la libre importación de gasolinas y diésel no modifica el esquema fiscal ni los precios máximos, que aplican a estos combustibles desde el primero de enero de 2016.

Recuerda Hacienda que las modificaciones a la ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS),aprobadas por el Congreso de la Unión en noviembre de 2015, establecen que el impuesto a los combustibles automotrices se paga en el momento de su importación o en su primera enajenación. Por lo tanto, cualquiera que realice estas actividades, pagará exactamente lo mismo que Pemex paga actualmente.
Las condiciones del mercado

Pemex importa la mitad de la gasolina que se consume en el país, simplemente porque le sale más barato que producirla.

Sus instalaciones de refinación, prácticamente obsoletas, el costo laboral y las cargas impositivas, la obligan, cuando en todas partes los combustibles bajan, a producir la gasolina más cara del mundo. El hecho de que a partir del primero de abril quede liberada de la obligación de producir esa gasolina supercara, y venderla superbarata, y que toda la que se necesite pueda importarse, le permitirá iniciar inmediatamente el adelgazamiento de 100 mil millones de pesos que se le acaba de imponer.
Guajardo se precipita

Las declaraciones que hizo ayer el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, al periódico Milenio incluyen la afirmación: “el que traiga más barata la gasolina es el que va a vender más”. Esto será cierto, pero hasta 2018.

Lo que dijo el presidente Peña a los principales inversionistas petroleros del mundo en Houston, fue muy claro: la liberación de las importaciones pone las bases de la competencia para cuando los precios se liberen totalmente en 2018, como está previsto en la ley.

Así, el presidente dejó claro que se mantiene la decisión de que a fines de su mandato, se tenga un mercado de combustibles líquidos completamente abierto y liberalizado.

Llamo la atención de sus mercedes hacia una palabreja aviesa: “líquidos”. Los precios bajarán, presumiblemente, en gasolina y diésel, pero no espere que le baje la factura del gas que consumen su estufa y su calentador.
Buenos días. Buena suerte.
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