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Hasta que mueren los héroes

  • Javier Oliva Posada

Ya está trabajando la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, también ya se fiscalizan la situación administrativa de presidencias municipales ubicadas en el entorno de la comisión del delito. Por supuesto se investiga la situación de las muchas gasolineras que pudieran vender el combustible Tobago, ni que decir de los legisladores que ya se dieron a la tarea de crear y diseñar una ley específica.

No podía faltar en esta ola de actividades políticas e institucionales, la larguísima ola de discursos y posicionamientos de líderes y representantes de los partidos políticos. Pero la principal aportación ha sido la de los directivos nacionales y regionales de Petróleos Mexicanos que develaron la increíble posibilidad de la participación en el grave delito de sustracción de combustibles, de técnicos y trabajadores de la empresa.

Sin embargo, toda esa gran voluntad expresada casi de forma unísona, fue consecuencia directa, exclusiva y unívoca, de vil asesinato de cuatro soldados del Ejército Mexicano y de varios de sus compañeros heridos. Sin exagerar, si las autoridades civiles hacen bien su trabajo, su mortal sacrificio por la Patria, traerá, según los cálculos, la recuperación de 21 mil millones de pesos, cantidad perdida por Petróleos Mexicanos en 2016. Esto además de poner al descubierto una extensa, compleja y muy lucrativa red de complicidades y corrupciones.

De allí que yo sostenga, que como esos cuatro soldados que fueron asesinados, hay decenas más que han ofrendado su vida para que México y sus familias puedan vivir mejor. ¿Se los hemos reconocido? ¿Hemos sido explícitos en nuestro agradecimiento a sus familias?

Con su entrega y auténtico espíritu de sacrificio, le devolverán, recursos a gobiernos municipales, estatales y federales, que bien administrados, permitirán disponer de millones de pesos para los sectores educativo, de salud, de infraestructura, y otros que en la realidad significan y traducen en las bases del desarrollo de la Nación. Así, su muerte no será en vano ni tampoco podrá ser olvidada. Por lo tanto, que bueno que las investigaciones a fondo también arrojen resultados que impliquen castigos de acuerdo a la ley.

Que los directos responsables, en cualquiera de los eslabones de la cadena delictiva, sean conducíos ante los jueces, para recibir las penas por afectar y dañar no sólo el patrimonio de la Nación, sino por ser cómplices directos en el asesinato de los soldados del Ejército Mexicano.

Los efectos de la prolongada lucha por contener y someter al crimen organizado, va exigiendo una notable ampliación en las responsabilidades de las Fuerzas Armadas. En el caso que aquí se trata, el de la sustracción ilegal de combustibles, demuestra que en alguna parte de la estrategia nacional, alguna o varias de sus partes y variables no están cumpliendo a satisfacción. El mismo general secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda lo expresó en la ceremonia del Día del Maestro.

La forma en que los mexicanos nos damos a la tarea de cumplir con nuestras funciones como ciudadanos, es la base fundamental para que el país se desarrolle. Por eso, sostuvo el general Cienfuegos, las mejores armas de los mexicanos son la educación y la unidad. Si eso es así (o debiera ser así) quienes vayan a investigar y sancionar a los responsables de los crímenes contra los militares, no dudarán ni tardarán en contener y reducir las expresiones criminales. Honremos la memoria de nuestros héroes.

javierolivaposada@gmail.com