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Hay que leer escritoras…

  • Leer la clave del poder: Andrea Balanzario Gutiérrez

Parece una guerra fría y lo es; autores, críticos, editores, lectores y promotores de lectura promueven el conocimiento y lectura de escritores, poetas y ensayistas. Con excepciones sumamente agradables ésta es la tónica del panorama literario en nuestro país y el planeta entero. Normalmente son lectoras las que siguen a las escritoras, en otras palabras, parecen imperar los conceptos genéricos a la hora de comprar un libro, leerlo, criticarlo y/o recomendarlo. Con motivo de la Feria Internacional del Libro, en su 30ª edición, quedan cordialmente invitados todos los lectores a acercarse a las autoras, cada una aporta una perspectiva nueva y diferente sobre ser mujer, sobre la forma en que mira los cambios socioculturales además de otra forma de vivir, complementaria con el hombre pero diferente. En fin, hay que leer de todo, aprovecha la FIL de Guadalajara para comprar estas cuatro novelas, “El vino de la soledad” de Irène Némirovsky, “El libro de mi destino” de Parinoush Saniee, “La niña de oro” de Margaret Drabble y “La casa de las miniaturas” de Jessie Burton. Todos los libros estarán disponibles en la FIL.
Parinoush Saniee

Una de las mejores novelas que leí este año, prohibida en varias ocasiones en su país, esta novela no solo detenta el privilegio de ser la más popular en la historia de Irán, sino también la que ha gozado de mayor repercusión internacional. Galardonada en Italia con el Premio Bocaccio y traducida a 25 idiomas, retrata la vida en Teherán desde los años previos a la revolución de 1979 hasta el presente a través de la mirada de Masumeh, una mujer inquieta e inteligente criada en el seno de una familia tradicional iraní. Masumeh tiene quince años cuando conoce a Said, un aprendiz de farmacéutico, y entre ambos nace un sentimiento intenso y difícil de esconder. La relación termina saliendo a la luz, lo que provoca una inmensa decepción en su padre y la feroz oposición de sus hermanos. Condenada a recluirse en casa y aislada del mundo exterior, la única vía de escape es un matrimonio concertado que incita la rebeldía de Masumeh, sin embargo, la fuerza de las leyes no escritas de su cultura… no te cuento más, mejor la lees.
Irène Némirovsky

Considerada como la novela más personal y autobiográfica de, “El vino de la soledad” (publicada en 1935) recrea el destino de una adinerada familia rusa refugiada en París, y describe la venganza de una joven contra su madre. Con una mirada inteligente y ácida, la novela sigue a la pequeña Elena de los ocho años a la mayoría de edad, desde Ucrania hasta San Petersburgo, Finlandia y finalmente París, donde la familia se instala tras el estallido de la revolución rusa, en un recorrido paralelo al que realizó la propia Némirovsky. La madre de Elena, una mujer bella y frívola de origen noble, desprecia a su marido, un potentado judío, y a su hija. Tras la muerte de la gobernanta, la vida de la niña se vuelve aún más difícil, pues su madre instala en la casa a su amante, un primo quince años más joven que ella. No obstante, el tiempo convierte a Elena en una joven hermosa, y el día que descubre que atrae al amante de su madre, comprende que ha llegado el momento de vengarse.
Margaret Drabble

Jessica Speight es una joven talentosa que estudia Antropología en el Londres de los años sesenta, pero cualquier previsión sobre su futuro se ve seriamente comprometida cuando, fruto de una relación con un profesor casado, queda embarazada y debe afrontar, en soledad, las repercusiones de su decisión de tener al bebé. Una decisión que cambiará su vida, sobre todo cuando quede patente que su hija Anna no es igual que los demás niños: Anna será una niña eterna, una niña de oro puro, siempre inocente y alegre, aunque necesitada de atenciones y cuidados continuos. Pero también será una presencia benéfica, un nodo que articulará toda una serie de relaciones y afectos tremendamente positivos a su alrededor.
Jessie Burton

Su novela “La casa de las miniaturas” tiene una crítica inmejorable: un día de otoño de 1686, una joven de dieciocho años llama a la puerta de una casa señorial en el barrio más acomodado de Ámsterdam. Nella Oortman se ha trasladado del campo a la ciudad para convivir con su marido, Johannes Brandt, un hombre maduro y distinguido comerciante que habita en la mansión en compañía de su hermana soltera y rodeado de fieles servidores. Como regalo de boda, Johannes obsequia a su flamante esposa un objeto muy de moda entre la gente pudiente de la época: una réplica de su propia casa en miniatura, que Nella deberá poblar con las figuras creadas por una desconocida miniaturista que ha encontrado por azar. Sin embargo, poco a poco, el amable pasatiempo se irá transformando en la clave de una serie de inquietantes revelaciones que conducirán a Nella a desenmascarar los secretos más oscuros de los actuales moradores de la casa —incluido su marido—, arrojando luz sobre los peligros que amenazan la
supervivencia de su nueva familia.
Cuatro como muestra

Todavía hay miles de autoras por descubrir. Dejemos a un lado hábitos machistas y patriarcales de lectura, a los que raramente criticamos, para leer lo que escriben las mujeres. Las cuatro novelas recomendadas son solo una invitación para que busques escritoras, las leas y te identifiques con sus vidas, comportas con otras lectoras y lectores los aciertos de su escritura y —quién sabe— hasta te conviertas en una apasionada promotora de las autoras… justito como yo… ¡Quién sabe!