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Hay que vivirlo para entenderlo | Entre Piernas y Telones | Hugo Hernández

  • Entre Piernas y Telones : Hugo Hernández

La aventura empieza desde que decides ir a verla.

Conseguir un boleto no es fácil, más aún si consideras que cada función tiene cupo únicamente para 20 personas, y hay sólo dos funciones cada sábado.

Si eres de los afortunados tienes que presentarte media hora antes de la función, pues hay lista de espera para aquellos que no consiguieron boleto.   

La cita es en Río Amazonas 73, en la colonia Cuauhtémoc; y no es en un teatro, sino en un hotel, el Carlota, pequeño, de esos muy de moda, boutique, con un diseño y un concepto muy especial.

Una vez en la recepción, como si se tratara de una clave secreta, te dan tu boleto y ya estás listo para ser parte de Entonces Bailemos, un éxito inusitado en Buenos Aires, que ahora llega a la ciudad de México, donde está causando el mismo furor.

Hay opción de cenar en el restaurante del hotel en la compra de un paquete especial, que pide llegar 90 minutos antes.

En punto de la hora de inicio, por grupos, suben los 20 espectadores a la habitación en la que sucederá la representación. Sobre la cama, los seis actores están ya interactuando. El público se sienta en bancos y sillas pegados a la pared, incluso hay quienes tienen que ocupar un escalón de la escalera que conduce a la parte superior.

Escrita por Martín Flores Cárdenas, y dirigida brillantemente por Diego del Río, Entonces bailemos es más que una historia teatral, una sucesión de escenas, de sentimientos, de emociones, de sensaciones de un grupo de amigos que reunidos en una cama, juegan a contar historias de amor (tiernas algunas,     terribles otras).

Canciones, coreografías, peleas, música country, besos, encuentros y desencuentros son la materia prima Entonces Bailemos, un montaje inquietante, inesperado, que hay que vivir.

Bravo por el trabajo actoral de Héctor Kotsifakis, José Sampedro (quien alterna con Vince Miranda), Mariano Palacios (contando y tocando la guitarra estupendamente bien), y un aplauso especial para Milena Pezzi y Gabriela Steck, por su excelente doble desempeño: como actrices, y como entusiastas productoras.

Entonces Bailemos, una manera singular de acercarse al teatro, que impacta en el cerebro, en el corazón y en el estómago, en una escasa pero fuerte e impredecible hora de duración.

/arm