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Himno Nacional Mexicano

  • Héctor Luna de la Vega

Todo mexicano cuenta con una identidad nacional, la cual en tiempos de crisis económica, conflicto transfronterizo, riesgo sociopolítico o imagen-país, cobra una relevancia simbólica mayor. El escudo patrio con la majestuosidad de su águila, la bandera tricolor y particularmente nuestro poderoso Himno Nacional, nos permiten unir conciencias y sobre todo intencionalidades.

La letra y música del Himno devienen de una Convocatoria de Antonio López de Santa Anna de 1853, en tiempos donde la frontera nacional y los conflictos bélicos con los EU, cambiaban la geoestrategia de la región norteamericana.

Del amplio escrito de Francisco González Bocanegra, se escogen cuatro estrofas y una serie de mensajes sobre: guerra, acero y cañones, temblar de la tierra, paz del arcángel divino, destino por el dedo de Dios, enemigos y su profanación del suelo, patria, soldados en cada hijo, sangre, ruinas, héroes y libertad.

La letra tuvo mucho significado, pero la música elegida originalmente no fue del agrado del público, haciéndose una nueva Convocatoria en la cual participó bajo un seudónimo Jaime Nunó, quien ganó con el nombre de “Dios y Libertad”.

Geopolíticamente México estaba en medio de conflictos internacionales y de control comercial y territorial de grandes naciones como España, Francia, Inglaterra y la creciente influencia y poderío de los EU.

Nunó, músico, compositor y director de orquesta, ni nació ni falleció en México, sin embargo conoció a Antonio López de Santa Anna quien lo invitó y nombró en 1853, director general de Bandas Militares. Había recibido en 1851 la encomienda de organizar las Bandas Militares Regionales de Cuba, entonces posesión de España, quien a través de su amistad con Manuel Concha, gobernador de Cuba, conoció a Santa Anna.

Nacido en la provincia de Gerona en Cataluña (España), durante siete años fue parte del coro de la Catedral de Barcelona, obteniendo una pensión para estudiar en Italia y regresar a España para ser nombrado director de la Banda del Regimiento de la Reyna en Madrid.

Este valiente español, mexicanizado por sus emociones, participó en el nuevo concurso convocado por Miguel Lerdo de Tejada, para componer la música del Himno Nacional a partir de la letra seleccionada anteriormente, sujetándose a determinadas normas musicales.

El resultado es un Himno vibrante, emotivo y triunfante, dándose a conocer oficialmente la identidad de Nunó en los resultados del certamen y el 15 de septiembre de 1854 se interpretó por primera vez su partitura en el Teatro “Santa Anna”, donde se encuentra actualmente Bellas Artes.

Fue nombrado director del Conservatorio Nacional de Música, truncándose su desenvolvimiento por la derrota de Santa Anna, su protector, propiciándose su salida del país y dejándose de interpretar el Himno oficialmente por décadas

Hasta 1864 pisó nuevamente suelo mexicano y fue Porfirio Díaz quien oficializó el Himno Nacional el 15 de septiembre de 1904, con motivo de la celebración de su cincuentenario.

Sepultado en EU, el Gobierno mexicano en 1942 exhumó sus restos para trasladarlos a la Rotonda de las Personas Ilustres, reposando junto a los restos de Francisco González Bocanegra. En 1943 Manuel Ávila Camacho decretó que el Himno se volviera oficial, eliminando 6 estrofas por hacerse referencia a Santa Anna e Iturbide.

Agradecemos a González Bocanegra y a Nunó nuestro Himno Nacional, para clamar siempre a favor de los mexicanos: “El Grito de Guerra”.

hectorluna2026@gmail.com