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Hillary Clinton, discurso vs realidad

  • Jorge Schiaffino

En México como en ninguna otra ocasión, se está dando seguimiento a las campañas de los candidatos a la Presidencia de Estados Unidos, quienes lo hacen, unos con preocupación, otros con morbo, sin embargo, es cierto que este fenómeno es resultado de las declaraciones de uno de los candidatos quien se ha encargado de mentir, ofender, amenazar y cuestionar la relación económica y las políticas de migración entre ambos países.

Como resultado de lo anterior, Hillary Clinton ha despertado simpatías por la forma en que se ha expresado sobre los mexicanos y ha recibido apoyo público de numerosos sectores de la sociedad mexicana a su persona y desde luego a su campaña.

Frente a ésto, no podemos dejar de señalar que todo sucede en el contexto de una campaña política, en donde las estrategias se fundan en la obtención de votos y que una minoría como la latina y en especial los mexicanos, son sectores tradicionalmente afines a los candidatos demócratas.

Debe preocuparnos que las declaraciones de la señora Clinton, sean en realidad solo una estrategia discursiva y que las expresiones y promesas que ha hecho después no sean llevadas a la realidad, como ya ha sucedido en otras ocasiones, aún más si piensa que el Congreso obtiene votos más conservadores favorables a los republicanos y que en el sistema electoral de Estados Unidos, no gana quien obtiene más votos populares sino quien obtiene mayores delegados.

Al presidente Obama le costó un gran trabajo obtener la ratificación de la actual embajadora de EU en México. Durante el tiempo que la señora Clinton fungió como Secretaria de Estado, si bien las relaciones fueron respetuosas, amigables, de socios, la política migratoria quedó estancada y por el contrario la violencia, racismo y discriminación en contra de connacionales aumentaron en algunos estados fronterizos.

La candidata demócrata anunció que no asistiría a México, por lo que es probable inferir que ésto fue resultado de un cálculo frío ante las muestras de repudio que recibió el candidato republicano y que su viaje era necesario bajo esa percepción. Por el contario, sería muy importante que sí asistiera y se comprometiera públicamente a mejorar la situación de los migrantes y las condiciones en que muchos mexicanos viven en el país vecino.

Este compromiso parece ambiguo sí tomamos en cuenta que las relaciones multilaterales de EU ponen a México como un socio y amigo propenso a las políticas de Washington y que siempre, el Congreso de Estados Unidos ha frenado tratados de mayor equidad y justicia para los migrantes de México.

La candidata sigue proponiendo y nos sigue defendiendo, pero si esto es real, es muy importante que venga y se comprometa. Lo cual es muy improbable que suceda bajo su esquema de campaña y más aún, cuando parece confiar en los resultados de la percepción de la opinión pública norteamericana una vez que han iniciado los debates presidenciales.

La sociedad mexicana se ha volcado en simpatía por Hillary Clinton, considerando que no tiene ideas extremistas como las de su contrincante, pero desconocemos si dentro de su idea como presidenta de Estados Unidos, habrá de flexibilizar las políticas de migración, si en realidad buscará acuerdos para frenar el ingreso ilícito de armas y si actuará para detener las muestras xenófobas en los estados fronterizos con México.

Más allá del discurso, se exige compromiso de la candidata.

Al tiempo
* Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx