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Hombres necios…

  • Gabriela Mora

Que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis
. Si con ansia sin igual  solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal?

Pues sí, la verdad hoy nos reímos de las palabras de la célebre Sor Juana Inés de la Cruz, quien en el siglo XVII así se expresaba de los varones.

Lo cierto es que, como ya lo he tratado en este espacio a través del tiempo, hasta no hace muchos años el papel de la mujer era muy diferente: sumisa por convicción, por condición y porque así lo mandaba la sociedad, sin embargo y para fortuna de todos, los tiempos han cambiado y a través de una intensa y constante lucha por parte de las féminas, se han alcanzado importantes avances en torno a la igualdad social respecto a las condiciones del sexo masculino y, aunque persiste la desigualdad en algunos aspectos -laboral y violencia por ejemplo-, mucho se ha avanzado.

Este próximo miércoles 8 de marzo celebraremos –porque en verdad hay que celebrar los logros alcanzados-, el Día Internacional de la Mujer, cuyo origen data, sabemos, del 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, desde aquél entonces y hasta nuestros tiempos, las conquistas políticas y sociales de las féminas constituyen una realidad, pese a que aún perduran males como la discriminación, el hostigamiento y el ultraje, contra los que la sociedad debe continuar en la lucha, dado que representan un rezago del pasado: se trata de que nuestras hijas alcancen definitivamente el objetivo ineludible del respeto, así de fácil…

Se trata, por ende, de que en virtud de las condiciones de igualdad y solidaridad entre hombres y mujeres, se llegue la fecha en que el mundo no tenga que celebrar el 8 de marzo, aunque nunca se olvide que en algún tiempo hubo que conmemorar esa jornada del Día Internacional de la Mujer, no obstante, ese momento no ha llegado y todavía hoy debemos denunciar condiciones de desigualdad, la brecha entre sexos y la falta de oportunidades.

Pero hasta no hace muchos años, decíamos, la condición de la mujer era francamente mucho peor… El próximo mes de septiembre se cumplirán 20 años de que miles de delegados partían de la histórica Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Pekín, con grandes esperanzas y expectativas: se pensó que las mujeres habían logrado una gran victoria, dado que 189 líderes mundiales se habían comprometido a implementar en sus países una intensa plataforma de acción, ambiciosas promesas en áreas clave que incluyó una hoja de ruta para cumplirlas: si ello se hubiese respetado, hoy podríamos disfrutar muchos logros más en materia de igualdad, en lugar de las pequeñas conquistas que en algunas áreas se han obtenido, se hablaría de igualdad en todos los ámbitos, de un mundo más sano, con prosperidad común y por consiguiente, más pacífico.

Hoy, en este mes de marzo -ya marzo caray-, instamos a los líderes del mundo que se reunirán nuevamente en septiembre a unirse con y por las mujeres y repasar la agenda de hace 20 años para llegar a una gran alianza en favor de los derechos humanos, la paz y el desarrollo, les invitamos a valorar los beneficios de la igualdad entre las personas (hombre, mujer, niño, niña, etc.) a través de un ejemplo de su propia vida y respecto a sus mujeres, convidándolos igualmente a liderar un cambio que propicie eliminar las lagunas persistentes en torno a la igualdad de género.

Sabemos, porque somos persistente, porque la lucha ha llevado muchos años y los logros hasta hoy alcanzados son igualmente cuantiosos, y porque el objetivo a alcanzar es loable y justo, que finalmente, a través de los años, las mujeres obtendrán -obtendremos- la igualdad, hoy la pregunta es, ¿por qué debemos esperar?

Retomando a Sor Juana en el poema que refiere la sin razón masculina en materia pasional y seductora, siendo el varón causa del efecto -el comportamiento de la mujer seducida se debe a los cortejos masculinos, o sea que el varón tiene la culpa de todo
-.

“Si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal?” “Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues en promesa e instancia juntáis diablo, carne y mundo”.
El reclamo de la mujer ante la seducción de los hombres, justificando nuestro proceder ante asuntos de pasión como gajes del actuar humano: lo dicho, el varón tiene la culpa de todo.

Por eso y por todo lo anterior, el próximo miércoles 8 celebraremos el Día Internacional de la Mujer, con la confianza y la esperanza de que en adelante cada año tendremos más motivos para celebrar. Oh sí!!!
gamogui@hotmail.com