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Horizonte Económico

  • Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero
  • Comercio, petróleo y tasas de interés, prioridades para 2018

Se mantiene la preocupación por el triunfo de Trump y sus amenazas de campaña en relación a México y la atención está concentrada en la integración de su gabinete y los planteamientos que ofreció operarían en sus primeros cien días de Gobierno.

Pero realmente la mayor atención debería estar concentrada en los asuntos principales de la relación con Estados Unidos, entre los que destacan la revisión del Tratado de Libre Comercio, el repunte previsto de sus tasas de interés y las expectativas de que mejore su ritmo de actividad económica.

En el primer caso, tener la claridad de que el TLC requiere de revisión y actualización más allá de Trump. Es indudable que a más de dos décadas de su instrumentación se han registrado sucesos relevantes.

Es el caso, por ejemplo, del agotamiento del modelo económico que prevaleció cuando el tratado fue sancionado por los tres países que lo convinieron, modelo que en su momento fue denominado monetarismo o de economía de mercado y que formalmente se agotó hacia 2008 y dio lugar a la crisis sistémica del año siguiente.

Asimismo, la desaceleración del ritmo de crecimiento de la economía de Estados Unidos, que ha prevalecido durante los últimos dos lustros y que llevó a tasas de interés sensiblemente bajas, como parte de una estrategia para estimular la actividad económica.

Pero ahora la expectativa es de un repunte económico que llevará a que las tasas de interés en el país del norte tiendan a sus niveles de equilibrio, que significa niveles por encima de los actuales, por ejemplo, se espera que hacia la primera quincena del próximo diciembre, se eleve la tasa de la Reserva Federal, lo que implicará una práctica similar para el caso de las tasas en México, en particular los Cetes.

En este caso, algo importante es que el Banco de México no se anticipe, porque podría ocurrir un impacto doble, es decir, que se dé un alza en las tasas mexicanas antes del incremento en la tasa de la Reserva Federal y cuando ésta ocurra, las tasas locales se vean obligadas nuevamente a subir.

En todo caso, lo más preocupante es que aun en la circunstancia de que el Banco de México actué con la mayor oportunidad, es que se registrara un incremento a las tasas de Cetes, lo que significará un impacto inmediato sobre el costo financiero de la deuda de Estados y municipios, que tiene como base de su cálculo la tasa de Cetes.

Es en ese sentido, la mayor preocupación sería que las finanzas estatales y municipales se vean afectadas de inmediato, en demerito de la actividad económica y del empleo, en un contexto donde los excedentes petroleros que se registraron antes de 2015 dejaron de serlo y no obstante que el precio del crudo de exportación ha tendido a mejorar, aún está muy lejos de los niveles de 2014 y 2013, cuando se rebasaron los cien dólares por barril.

En todo caso, lo que es fundamental es que se fortalezcan acciones para ampliar mercados y en un proceso disminuir la dependencia comercial que se tiene con Estados Unidos. Queda claro que se desvanece la expectativa de la APEC, pero también es cierto que la desaceleración de la economía china se acerca a su fin y que la región asiática, e inclusive la europea, tienen el potencial suficiente para fortalecer con ellos los intercambios comerciales.

Queda claro entonces que se requiere de una estrategia de fortalecimiento comercial y que es muy probable que ya no sea prioritario para el actual gobierno, pero se convierte en una de las principales prioridades de los programas de quienes aspiran gobernar a este país en 2018.

En suma, la principal amenaza no se llama Trump, se denomina comercio, petróleo y tasas de interés.
estudioshacendarios.cmlm@hotmail.com