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Horizonte Económico

  • David Colmenares

  • David Colmenares Páramo
  • El movimiento municipalista

 

El municipio es la célula básica de nuestro sistema federal, es el único orden de Gobierno que tiene territorio, un conjunto de ellos hace el Estado y el conjunto de estos, la nación. El municipio es el espacio donde vivimos los ciudadanos, donde están nuestras familias, su historia es la de nuestros antepasados y en suma, sin municipio no hay federalismo, ni descentralización.

Sin embargo se le minimiza, se le considera un orden de Gobierno incapaz de gobernar, cuando se le defienden sus derechos y potestades se contra argumenta que en ellos impera la corrupción, la incapacidad y el desinterés o el miedo de tomar decisiones de Gobierno.

Se ha hablado de los riesgos de la descentralización,  con alguna razón, pero contrario al discurso de fortalecimiento del municipio, incluso los congresos locales los atan muchas veces.

Se han educado con ese pensamiento, recuerdo cuando un grupo de presidentes de municipios pequeños de Guerrero, me comentaban, siendo yo funcionario de Hacienda, responsable del cálculo, la vigilancia y el pago de las participaciones a Estados y municipios, que el gobernador de Guerrero, entonces Zeferino Torreblanca, les debía un mes de participaciones.

Como es obligación de los estados informar a la UCEF sobre las participaciones pagadas a los municipios, revisamos y aparentemente Guerrero iba al corriente. Me aclaran que se les debía desde el gobierno de Figueroa papá, esto es, habían pasado 24 años, varios gobiernos: los de Alejandro Cervantes Delgado; José Francisco Ruíz Massieu; Figueroa hijo y Ángel Aguirre; y René Juárez, por lo que les pregunté porque hasta ese momento reclamaban, la respuesta fue que porque los otros “eran del partido” y como ese era de otro, había que “presionarlo”. Cuando les pregunté como iban con el predial, la respuesta fue que no lo cobraban porque tenía “costo político”, era mejor pedir.

Para esto, fue en 1980 con la Ley de Coordinación Fiscal que vino empatada con la introducción del IVA, siendo secretario de Hacienda don David Ibarra, que empezaron a recibir participaciones, sin saber nunca porqué y para qué, cómo podrían gastarlas, siempre pensando como en Oaxaca, que era un “regalo del señor gobernador”.

Cierto, la pobreza reduce la base fiscal de cualquier impuesto, en los municipios más pequeños que se rigen por usos y costumbres es simbólico el pago de los mismos, se recurre inclusive al “tequio”, esto es jornadas de trabajo para la comunidad. Por cierto siempre son asesorados o por el maestro o por el cura.

Con el predial son ineficientes, excepto unos cincuenta y con registros alrededor de cien.

Por eso el reto es mayor, de ahí la importancia de las organizaciones de presidentes municipales, por ello la relevancia de la Conferencia Nacional de Municipios de México (Conamm) que con muchas dificultades ha funcionado, aunque a veces baja el ritmo, pero ahí sigue. Cuentan un grupo de amigos municipalistas, de un Consejo Técnico, con personajes del mundo académico y profesional, comprometidos con el desarrollo del municipio. Siempre han tenido impulsores, entre los que destaca Sergio Arredondo, de la FENAM –su secretario técnico-  la más numerosa de las organizaciones. Su objetivo es recuperar la dignidad y el espacio del municipio mexicano, lo que hay que apoyar sin reservas. El viernes se reunieron dando un nuevo impulso al movimiento municipalista, teniendo la información lo comentaré. Desafortunadamente problemas de agenda me impidieron asistir.
brunodavidpau@yahoo.com.mx