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Horizonte Económico

  • Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero
  • Urgente la modernización del transporte urbano a nivel nacional

El transporte urbano es inherente a la movilidad del ciudadano, que en su traslado a la escuela, al trabajo o a cualquier otro destino requiere de un transporte, que en la medida en que sea eficaz, le permitirá llegar en el menor tiempo, con el menor desgaste y ello se deberá reflejar en un mejor aprovechamiento del tiempo disponible para la actividad que vaya a realizar.

Por ejemplo, si se trata del hábito laboral significará productividad y si se trata de otra actividad, la escolar por ejemplo, implicará una mayor disponibilidad del tiempo para realizarlo. En sí, el transporte urbano es una variable que la autoridad debe procurar que sea de lo más eficaz.

En el país en general no es el caso, realmente es todo lo contrario, el transporte es deficiente, sus condiciones mecánicas son lamentables, el confort es inexistente y las tarifas resultan caras respecto de la calidad del servicio.

Hace 11 años, en 2015, inició en la Ciudad de México la utilización de los autobuses tipo BRT (Bus Rapid Tansit) que bajo la denominación de Metrobús significó el inicio de la modernización del transporte urbano que rápidamente fue instrumentado en otras ciudades como Guadalajara, San Luis Potosí, Puebla, Pachuca, entre otras.

El concepto se trata de autobuses modernos que circulan en carriles confinados y donde no existe contacto entre el conductor y los usuarios. Las terminales están planeadas, el pasajero adquiere en forma previa su boleto y en cada estación el tiempo de abordaje o de salida del autobús es breve, de apenas cinco segundos, lo que hace ágil la entrada y la salida.

Esta modalidad del transporte urbano significa una respuesta eficaz en la materia, en un contexto donde la contaminación atmosférica es elevada, la circulación vehicular es lenta y cada vez más compleja y los tiempos de traslado son progresivamente mayores.

Avanzar en la modernización del transporte urbano para mejorar la movilidad del ciudadano, su seguridad y reducir los tiempos de traslado, es un imperativo que en varios casos la autoridad local elude bajo el argumento de que los autobuses tipo BRT son caros y las disponibilidades presupuestales son escasas.

Pero esos argumentos son inexactos porque la modernización del transporte urbano no requiere de la utilización de autobuses tipo BRT, pueden ser utilizados vehículos convencionales y en su caso adoptar esquemas que en la práctica han demostrado eficacia.

Es el caso por ejemplo de circulación en carriles confinados, de utilización de tarjetas en sustitución de boletos y que no exista mayor contacto entre el conductor y el pasajero.

Es en ese sentido que se requiere de una política pública donde la modernización de transporte deje de ser proyecto y dé paso a una estrategia que responda a una planeación regional.

En términos generales el traslado del ciudadano en las diferentes ciudades se realiza principalmente en microbuses, donde la disputa por el pasaje significa riesgos para el pasajero mismo y desde luego para el peatón. Es por ello que el planteamiento de una política pública requiere que deje de ser proyecto y que vaya más allá de las voluntades de las autoridades locales.

La estrategia debe provenir de la autoridad federal, que concilie con las autoridades locales y se proceda a la concertación de las autoridades con los congresos locales, para que se tenga la certeza de que deberá formar parte de los programas de Gobierno y desde luego de los presupuestos correspondientes.

Es inadmisible posponer tales medidas, porque el destinatario final será el ciudadano y más allá de la corriente política que tenga la responsabilidad de gobernar, el propósito de cualquiera de ellas tendría que ser procurarle el mayor bienestar factible.
*estudioshacendarios.cmlm@hotmail.com