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Horizonte Económico

  • Luis G Álvarez Tostado Valdivia

  • Luis G. Álvarez Tostado Valdivia
  • La corrupción en México: los datos más recientes

La corrupción es esencialmente un problema económico en varios sentidos, siempre hay dinero de por medio en este tipo de actos, se puede considerar como un impuesto sumamente regresivo, es decir afecta más a los que menos tienen, pues la proporción de ingresos que gastan en este tipo de situaciones es mucho más alta que la proporción del dinero erogado por las personas con mayor poder adquisitivo, además representa un costo muy importante para las empresas, dicho costo se adiciona a los precios de los bienes y servicios, por último afecta a la economía, se señala que el monto de la corrupción en un año en nuestro país asciende al 2.2 por ciento del PIB, cantidad sumamente importante.

La corrupción es definida por el INEGI como “el acto de solicitar, aceptar, ofrecer, dar un bien o servicio, producto de una actuación ilegal que deriva del aprovechamiento indebido y para beneficio personal de un cargo, posición en una organización pública o privada”.

En otras palabras aprovechar un puesto público para obtener beneficios privados a través de intercambiar ilegalmente un bien o servicio público por dinero.

La corrupción se puede expresar a través de costos e ingresos, es decir, un modelo de costo beneficio, en donde el beneficio es el pago que se recibe y los costos se expresan en la probabilidad de ser sancionado ya sea económicamente, socialmente o incluso una pena corporal, es decir, cárcel, en la medida de que no haya sanción los incentivos para ser corrupto aumentan.

El pasado 9 de diciembre el INEGI, en alusión al día internacional contra la corrupción, dio a conocer una seria de estadísticas muy reveladoras en cuanto a la corrupción en nuestro país dichos datos provienen de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2013 y 2015, a continuación describiremos algunas de las estadísticas señaladas por el INEGI, para a partir de ellas obtener unas conclusiones.

En cuanto a la importancia de este problema según las percepciones de los ciudadanos mayores de 18 años en ciudades con más de 100 mil habitantes en nuestro país, la corrupción ocupa el segundo lugar únicamente por debajo de la inseguridad y delincuencia y es un problema más importante que el desempleo y la pobreza.

En el 2015 el 88.8 por ciento de la población percibió a la corrupción como una acción frecuenta o muy frecuente en el país, en otras palabras 9 de cada 10 habitante la catalogan como un problema muy cotidiano. En cuanto a la frecuencia de la corrupción por estado el 94 por ciento de los habitantes de la Ciudad de México, Tabasco y Chiapas opinan que los empleados de Gobierno obtienen beneficios personales de sus funciones públicas. Los Estados con menor incidencias de este tipo son Querétaro (73.3 por ciento), Yucatán (75.3 por ciento) e Hidalgo (77.6 por ciento), como se puede observar no es un gran logro que entre 7 u 8 personas de 10 considere corruptos a sus funcionarios, es decir hasta los mejores datos están muy mal.

En cuanto a que instituciones son las más corruptas en primer lugar se ubica la policía con el 89.8 por ciento, y luego los partidos políticos con el 88.6 por ciento y posteriormente el Gobierno federal con el 81.8 por ciento, en relación a los mejor evaluados esta la familia 18 por ciento, los vecinos 22.3 por ciento, los compañeros de trabajo con el 29.5 por ciento y la institución pública mejor ubicada sigue siendo el Ejército y la Marina con el 40.3 por ciento.

Aquí podemos señalar que tanto las familia como los vecinos por ser muy cercanas difícilmente se considerarían corruptas por los encuestados, pues se estaría diciendo que ellos también son corrupto, en cambio, las instituciones como los partidos políticos y la presidencia están muy desprestigiados, por lo que las percepciones seguirán jugando en las elecciones de gubernaturas y la presidencial, si no llegan a mejorar su imagen, es muy probable una sorpresa en el 2018, que se refleje en un cambio de régimen. En cuanto al número de actos de corrupción el Estado de México con 62,160 y Sinaloa con 58,232 por cada 100 mil habitantes son los más altos y Colima y Nayarit los más bajos con menos de 10 mil actos de corrupción por cada 100 mil habitantes.

No basta aun con tener leyes y un sistema institucionalizado, si la característica principal del sistema judicial o de sanciones es la impunidad. En otras palabras cuando se tiene incentivos muy altos y costos mínimos para ser corrupto, la actitud racional es ser corrupto, una vez que se pase de la creación de leyes e instituciones, a la aplicación absoluta de las leyes y exista un fiscal con autonomía, para sancionar los actos de corrupción y se hagan efectivas dichas sanciones, entonces se podrá decir que el nuevo sistema anticorrupción está dando sus frutos y se podrá ver una disminución en los actos de corrupción.

Por eso es fundamental cambiar los incentivos para ser corrupto, sancionar a los corruptos, hacer muy cara la corrupción y entonces, solo entonces podremos observar una disminución en la corrupción.

Ojala pronto se destrabe la definición del fiscal anticorrupción y pueda dar iniciar el sistema anticorrupción aprobado, pues esto sería una señal importante para bajar los incentivos de la corrupción y en un futuro ver resultados de este sistema y asi cambiar la percepción de los mexicanos.
gerardo_tostado@yahoo.com.mx

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