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Horizonte Económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Termina año de sorpresas

  • Miguel González Ibarra
  • Resultados inesperados marcarán un importante cambio en el desarrollo político y económico mundial

En el año que está por terminar continuó la volatilidad en los mercados y la inestabilidad económica mundial, que ha sido la característica de los últimos años, así como el recrudecimiento de los conflictos bélicos que dieron origen a masivos movimientos migratorios y a un mayor número de actos terroristas. En medio de este ambiente se presentaron resultados inesperados en distintos ámbitos políticos en varios países que han sorprendido al mundo y que marcan un importante cambio en las tendencias comerciales, financieras y económicas y en general en el desarrollo de los negocios.

La lenta recuperación económica mundial repercutió en un descenso en la demanda mundial de energéticos, lo cual ante la mayor oferta provocó una drástica contracción en el precio del petróleo, que solo hacia el final de año cambió su tendencia. Por su parte, la excesiva liquidez internacional alentó la volatilidad en los mercados, generó presiones cambiarías y ocasionó que los índices de los mercados de valores después de una fuerte caída al inicio del año, tuvieran un repunte a partir del undécimo mes del año.

Otra sorpresa fue la importancia de las Fintech, lo que ha llevado a replantear el servicio bancario tradicional. De igual manera, el creciente interés por las criptomonedas y por el sistema “blockchain”, en que se apoyan las monedas virtuales, ha marcado un desafío para los bancos centrales y para las futuras políticas monetarias. En el aspecto monetario, las tasas de interés negativas que prevalecieron todo el año y la divergencia entre las medidas de la Reserva Federal y los bancos centrales de Europa y de Japón, acrecentaron la incertidumbre mundial.

Una sorpresa para el mundo fueron los resultados políticos que dieron origen al Brexit, al prologado impasse político en España, a la negativa al proceso de paz negociado en Colombia y, el de mayor impacto, el triunfo del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump. El efecto de estos sorpresivos resultados ha llevado a un fortalecimiento del dólar y a una caída en el tipo de cambio del euro. El otro gran evento mundial es el sorpresivo repunte de tendencias nacionalistas, con tintes racistas, ante la oleada de inmigrantes que ha registrado Europa, así como por los atentados del grupo islamista radical de Daesch.

En México, después de un año de ajustes a la baja en las estimaciones de crecimiento económico, la sorpresa del dinamismo económico de los últimos meses lleva a considerar un repunte, para terminar el año con un ritmo superior al dos por ciento. La fortaleza del consumo interno ha sido impulsada por un sorprendente aumento en el empleo y por las remesas de los trabajadores migratorios, que resultaron más favorables para la población receptora por la depreciación del peso. No obstante la amenaza de la futura política proteccionista de Trump, la producción y exportaciones automotrices aumentaron durante el último trimestre del año.

Por su parte, a pesar de la cautela entre los inversionistas y la baja en la calificación del país por parte de las principales empresas calificadoras de valores, se ha avanzado en la instrumentación de la reforma energética, lo que ha llevado a comprometer cuantiosas inversiones en el corto y mediano plazo.

Lo que ha quedado a deber, en el país, el año que termina, es un mayor avance en materia de seguridad, en abatir la impunidad y en eliminar la corrupción.

miggoib@unam.mx