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Horizonte Económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Miguel González Ibarra
  • Inicia año de ajustes
  • Acelerar la transformación productiva de Pemex y apoyar la economía digital y de alta tecnología

Las sorpresas que trajo el año pasado en materia económica, financiera y política obligan a que en 2017 se lleven a cabo ajustes en el funcionamiento de la economía mundial, y por ende de cada uno de los países. Asimismo, se espera un cambio en el equilibrio político internacional, con un mayor peso de Rusia y China frente a la ruptura en la tradición diplomática con la que amenaza el Gobierno de Trump, así como ante los problemas que le está planteando el Brexit a la Unión Europea.

En el mundo económico y financiero se espera un fortalecimiento del dólar, un aumento sustancial en las tasas de interés por el cambio en la postura de la Reserva Federal de Estados Unidos, así como por la necesidad que tendrá de comprar valores gubernamentales para mantener su balance. De tal manera, el mercado se podría ajustar con un mayor crecimiento en los precios de las acciones, de los derivados, de las materias primas y de los metales, así como por la necesidad de recursos que, en el mediano plazo, generarían los proyectos de infraestructura que ha prometido Trump.

Adicionalmente a la incertidumbre que continuará prevaleciendo, los mercados emergentes, entre ellos con mayor énfasis el de nuestro país, tendrán que ajustarse a la previsible salida de capitales y al incremento de la rentabilidad internacional.

Por otra parte, se espera un mayor dinamismo de la economía norteamericana que impulsaría el consumo como resultado de la disminución de los impuestos, lo que se reflejaría en una mayor venta de vehículos. Sin embargo, la política comercial que podría establecer el Gobierno norteamericano requeriría un ajuste en la estructura productiva de México para aprovechar la bonanza de corto plazo de la economía del vecino del norte. Asimismo, se requiere un cambio en la estrategia económica del país para que el turismo desempeñe el papel de motor de la economía. Asimismo, es necesario un cambio estructural, tanto para impulsar el desarrollo de la economía interna, como hacia la producción de bienes y servicios de alta tecnología.

Por su parte, la amenaza de Trump de poner barreras a las remesas de los trabajadores migratorios llevaría a migrar hacia mecanismos digitales de transferencia de fondos, como sería la utilización de criptomonedas, lo cual implica desarrollar la infraestructura física y humana, para que pueda funcionar este nuevo tipo de sistema financiero digital.

Otro ajuste que requerirá la economía mexicana proviene del desafío que representa la política antimigratoria que propone Trump, lo cual lleva a la necesidad de impulsar fuentes de trabajo para los repatriados, así como fomentar el arraigo. La eficacia y eficiencia del programa de Zonas Económicas Especiales contribuiría a hacer frente al desafío que plantea el recrudecimiento esperado en la política migratoria norteamericana.

Finalmente, el comportamiento de los precios del mercado petrolero y la decisión de retirar el subsidio a los combustibles que se consumen en el país, implican un ajuste en el gasto familiar, un aumento de la inflación y de las medidas para contenerla; sin embargo, cabría esperar una mejoría de los sistemas de transporte público, algo que en el caso de la Ciudad de México parece poco probable. Por otra parte, se esperaría un consumo más racional de los combustibles fósiles que redunden en una mejoría del medio ambiente.

Ante el adverso entorno externo se impone que el país ofrezca un mejor ambiente para el desarrollo de los negocios, abatiendo la inseguridad, la impunidad y la corrupción, así como acelerar la instrumentación de las reformas estructurales, fundamentalmente la energética y la educativa.

miggoib@unam.mx