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Horizonte Económico

  • Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero
  • Urgente instrumentar medidas para enfrentar la adversidad económica en 2017

Una situación inminente es el alza de las tasas de interés, derivada de que está próximo un incremento en la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED); se estima que aumentará por lo menos dos veces en este año.

El efecto inmediato será un incremento en la tasa de CETES, acción para retener capitales, pero no perder de vista que la contratación de deuda tiene como referencia principalmente la tasa de CETES o la TIIE.

Todo ello en un contexto desde los ingresos públicos. De manera errónea se está tratando que sea, por ejemplo, vía incrementos, entre otros, en los precios de las gasolinas, lo que además de bajar las promesas al inicio del sexenio y cuando fue aprobada la Reforma Energética, impacta a los precios en general, porque en el país casi la totalidad de las mercancías, como materias primas o como producto terminado se transportan por carretera.

En consecuencia, lo que las autoridades tienen que tener claro es que el escenario es sensiblemente distinto a lo que prevaleció los años anteriores, la adversidad es el común cotidiano y lo que se tiene que plantear es una estrategia heterodoxa, respecto de lo que ha prevalecido en materia económica en los últimos cuatro años.

Se tienen que definir prioridades, acciones estratégicas y llevarlas a la práctica. En principio, partir de realidades para optimizarlas y hacer frente a las adversidades. Dentro del conjunto de medidas que integrarán la estrategia a seguir destacan de inmediato las siguientes:

Fortalecer la inversión, tomando como una medida estratégica la reducción en la tasa del impuesto sobre la renta; no al incremento de la tasa de impuestos, por el contrario, reducir la tasa impositiva y buscar una mejor recaudación aumentando la eficacia en el cobro de impuestos. Que paguen quienes tienen obligación de hacerlo, por lo que se requiere una mejor supervisión y acciones de parte de las autoridades.

En ese sentido, resulta necesario incentivar que estados y municipios participen de manera activa en esa tarea; ello implica que las autoridades locales participen de manera activa, pero se reitera vía incentivos.

Por ejemplo, que en la recaudación del IVA, del total de los 16 puntos porcentuales, una proporción, tres por ejemplo, se quedan en poder de quienes lo recaudan, es decir, estados y municipios.

De esa forma, podrán disponer de recursos para gasto de inversión, que a la fecha es sensiblemente reducido. A manera de ejemplo se puede señalar que en el 2000, de cada peso del presupuesto de egresos, 93 centavos tenían como destino el gasto corriente y siete centavos para gasto de inversión. A la fecha esa relación es de 96.5 centavos para gasto corriente, lo que significa una sensible disminución en el recurso para inversión.

La expectativa es que esa relación empeore porque será efecto del alza en la tasa de interés, en demerito de inversión y crecimiento. Por tanto, es urgente modificar esa relación. Un camino es incrementar el total del gasto, para que proporcionalmente el porcentaje para gasto corriente disminuya y se cuente con mayor disponibilidad para inversión.

Para que ello sea factible habría que aumentar el tamaño del gasto, en forma previa los ingresos y a partir de entonces trazar un camino nuevo, cuidando desde luego que el déficit se mantenga bajo control de la autoridad, donde prevalezca también disciplina financiera, niveles inflacionarios bajo control, pero sin que estos tengan prioridad sobre variables relevantes como crecimiento y empleo.
*estudioshacendarios.cmlm@hotmail.com