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Horizonte Económico

  • Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero
  • Adversidad, característica económica para 2017

Concluyó el mes de enero y desde un principio se tuvo claro que la relación con el Estados Unidos de Trump será sensiblemente complejo y más allá de su personalidad y estilo, lo real es que se presentan elementos para que se pueda comprender que un nuevo orden económico internacional está presente en proceso de consolidarse.

Hace ocho años, hacia el cierre del 2008, de manera formal se daba por agotado el modelo denominado Modelo Neoliberal, donde la esencia descansaba en que le mercado fuese protagonista, la intervención estatal en el proceso económico era repudiada y finalmente concluyó esa etapa.

Desde entonces quedó la inquietud de cuál sería el siguiente proceso y los teóricos no han concluido sus análisis y estudios, para determinar las reglas del nuevo modelo a seguir.

De manera reciente el gran auge de los planteamientos de Piketti parecía que sería el estratega teórico y no está descartado que así sea, sin duda habrá elementos adicionales para configurar la nueva era del orden económico internacional, que evidentemente incluye y asigna un papel a los países en desarrollo.

Pero en estos momentos la prioridad para la economía mexicana es instrumentar a la brevedad la estrategia que implique su rol no solo en el modelo económico internacional, sino en lo particular, derivado de la relación que prevalece con la economía
estadunidense.

Que ¡da claro que la nueva etapa en términos del nuevo orden económico internacional pasa del liberalismo al proteccionismo, en donde en el caso que nos ocupa, obliga a una reingeniería intensa en cuanto al estrategia económica que se ha seguido por décadas y que ahora exige adecuaciones de fondo.

En la nueva relación con los Estados Unidos, son varios los factores que se tienen que revisar de fondo y evidentemente que a la mayor brevedad. Dentro de ellos se pueden destacar los siguientes: la revisión del tratado de Libre Comercio, el asunto relativo a la migración y sin duda el esquema monetario en términos de tasas de interés.

En primer término, la revisión del TLC habrá que reconocer que se ha tardado más allá de lo previsto, aunque es necesario revisarlo y así habría sido aun sin Trump, la diferencia es que ahora los tiempos exigen premura y sin duda se cuenta con los especialistas necesarios, pero ocurre en un momento de lata debilidad de la actual administración públicay a escaso tiempo de que el factor político que significa la sucesión predomine de fondo.

En esa materia es urgente realizar los ejercicios necesarios con los escenarios correspondientes en cuanto a la economía mexicana con TLC y sin él. En lo que respecta al autor de estas líneas me parece que habrá renovación, pero bajo un esquema relativamente deferente y en todo caso habrá que ponerle atención a las nuevas situaciones que se presenten en la negociación.

Ello sin duda será motivo de insistir en la temática y será también en este espacio de manera constante, además de ello no se puede soslayar dos aspectos fundamentales en la relación con la economía de Estados Unidos.

Es el caso por ejemplo de la cuestión migratoria en la que el señor Trump ha insistido en deportaciones masivas que seguramente no llegará a los niveles de estruendo, pero lo que es real es que probable que un número importante de mexicanos regresen a su país.

A ello hay que agregar que los mexicanos que se disponían, como ocurre año con año, a emigrar hacia el país vecino ven truncadas las posibilidades y en ese contexto la gran interrogante es como atenderlos en materia de empleo, cuando la actividad económica permanece en cierta atonía y en un contexto donde la situación política da lugar a que los actuales responsables estén fuertemente ocupados en ese proceso.

Es urgente un planteamiento a la brevedad reconociendo que ello requiere de estrategia, planeación y un proceso de instrumentación, en un contexto donde las condiciones no son las óptimas.
*estudioshacendarios.cmlm@hotmail.com