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Horizonte Económico

  • Horizonte político /Luis Álvarez Tostado

  • Luis G. Álvarez Tostado Valdivia
  • Ser o no Ser: un país petrolero

Desde hace algunas semanas tengo un dilema, “ser o no ser un país petrolero”. Todavía recuerdo al expresidente José López Portillo, diciendo por ahí de finales de la década de 1970, “preparémonos para administrar la abundancia”, pues se iniciaba la producción en el yacimiento de Cantarell, el más grande del mundo en su momento y ahora resulta que este símbolo de la abundancia se ha convertido en el causante de la baja de la producción de petróleo en el país, como si no supiéramos que no era infinito, ahora resulta que debemos reclamarle a Cantarell, por no darnos más petróleo, es increíble. Me acuerdo también que en aquellos tiempos si subía el precio del petróleo era una alegría nacional, éramos más ricos.

Otra forma de ver el dilema es, le conviene a los mexicanos que aumente el precio del petróleo, pues esto genera recursos para financiar el gasto público o no le conviene porque esto generara un aumento en las gasolinas, este es el tema que quiero tratar, saber si como ciudadanos comunes y corrientes nos beneficia o perjudica el que el precio de este hidrocarburo aumente. He visto los comerciales en la televisión y la explicación del gasolinazo es que este se dio porque aumento el precio del petróleo y hubo una devaluación del peso, entonces ¿Para el país es bueno o malo que aumente el precio del petróleo?

Vaya si es complejo explicar este tema, pero comencemos. Se ha señalado por las autoridades que si no hubiese aumentado el precio (entre 15 y 20 por ciento) había que distraer del presupuesto dos mil millones de pesos para subsidiar la gasolina y no hay este dinero presupuestado. En este sentido hay que señalar que el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo1 (Fondo) fue creado en el marco de la Reforma Energética, con el fin de administrar los ingresos de la renta petrolera. De acuerdo al informe del Fondo en 2015 solo tuvo ingresos de 2.2 por ciento del PIB, inclusive será menor en 2016. Es otras palabras los ingresos petroleros han venido reduciendo su importancia en el financiamiento del gasto de más de 30 por ciento en 2013 a menos del 18 por ciento en el presupuesto 2017.

En el balance comercial de importaciones y exportaciones de hidrocarburos con cifras de Pemex desde junio 2015 hasta diciembre 2016, hay déficit, es decir que importamos en términos monetarios más de lo que exportamos, en 2011 teníamos más de 25 mil millones de dólares de superávit, en 2014 cerca de 13 mil millones de dólares, en 2015 solo 336 millones de dólares y en el 2016 será el primer año con un déficit de más de dos mil millones de dólares. Podemos concluir con estos datos que México ya no es un exportador neto de petróleo.

Es mejor no querer que aumente el precio del petróleo, porque aumentará la gasolina y eso lo vemos día a día, en cambio los ingresos petroleros que se suponen financian parte del gasto del Gobierno esos no los vemos y pensamos que se quedan en el sindicato de Pemex, se quedan en los sueldos de la alta burocracia de Pemex, se quedan en los contratos poco transparentes de Pemex, algo caerá para el pago de la burocracia en general y también quizás algo para el gasto social, el de educación, el de infraestructura.

Podemos argumentar que este gasto que viene de los ingresos petroleros no lo vemos directamente, lo que si sentimos son los gasolinazos, pensé nunca decirlo, pero más vale no ser un país petrolero, pues solo se ven los costos, y no se ven directamente los beneficios para la sociedad.

Una propuesta para que se reflejen los ingresos petroleros en los bolsillos de los ciudadanos es, por ejemplo, si este año se estimó el precio del petróleo en 42 dólares en la Ley de Ingresos, y en lo que va del año el precio ha estado por encima de este precio referencial, podemos sugerir que temporalmente los ingresos adicionales que se tengan por el aumento del precio del petróleo por arriba de lo presupuestado, se destinen al fondo y de ahí a subsidiar la gasolina aunque sea en parte y no se destinen al gasto de los gobiernos tanto federal como estatales y así ver directamente el beneficio de ser un país petrolero en el no incremento adicional de la gasolina, esto solo para suavizar los impactos y que en el tipo se vaya liberando el precio, quizás en uno o dos años.

Ojala la Reforma Energética haya sido un acierto y en los próximos años volvamos a ser exportadores netos del petróleo y la renta petrolera sea suficiente para apoyar el desarrollo del país.

gerardo_tostado@yahoo.com.mx

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