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Horizonte económico

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

Diversificación Comercial

  • Impulsar la integración de México a la economía mundial apoyada en un fuerte mercado interno

La mayor incertidumbre que se generó en la economía mundial a raíz del triunfo de Trump, ante la perspectiva de que llevara a cabo sus propuestas de campaña, se agravó durante los primeros días de su caótica presidencia.

Las economías emergentes se encuentran a la expectativa por el rumbo que tome la política comercial norteamericana, por las tensiones internaciones que generan las medidas migratorias y por los desencuentros diplomáticos, así como por la política monetaria divergente y el dinamismo que muestre la economía de China. La región latinoamericana, y en mayor medida México, ha resentido la volatilidad y el freno en los flujos financieros debido a la cautela de los inversionistas por su acrecentada aversión al riesgo.

El análisis de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sobre el contexto internacional que imperó el año pasado y sus proyecciones para 2017, incluido en su reporte preliminar sobre Centroamérica y la República Dominicana, el cual se dio a conocer en esta semana; señala que la economía mundial “continúa atrapada en un periodo de bajo crecimiento” a pesar de que muestra signos de comenzar a salir de la desaceleración generalizada que registró el año pasado. Al respecto, un factor fundamental ha sido el menor crecimiento del comercio mundial que continúa a un ritmo inferior al PIB, mientras que en décadas pasadas lo hacía hasta a tasas del doble que la expansión productiva.

En este contexto, la estrategia que ha comenzado a poner en práctica el Gobierno   mexicano incluye la decisión de que Bancomext lleve a cabo distintas acciones para diversificar el comercio exterior de México. De tal manera, se buscará continuar la internacionalización de la economía mediante alianzas y el fortalecimiento de las cadenas de valor, según señaló Francisco González, director general de esa banca de desarrollo. Los nichos de oportunidad se ubican, fundamentalmente, en sectores considerados estratégicos, como el turístico, el energético, el agroindustrial y el automotriz.

Sin embargo, de acuerdo con la Cepal, continuará en este año el estancamiento en la expansión de las cadenas de valor, lo que constituye un factor fundamental en el lento crecimiento del mercado mundial y del flujo de nuevas inversiones a mercados emergentes.

De tal manera, la estrategia de corto plazo para la economía mexicana en materia de diversificación comercial debe centrarse en impulsar la oferta exportable de productos agropecuarios y agroindustriales, así como hacia la sustitución de importaciones de bienes intermedios que provienen de países fuera del área del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El apoyo a productores de autopartes, de componentes electrónicos, de aparatos médicos y aeroespaciales, sería un argumento en la renegociación y modernización del libre comercio en el norte de América al aumentar el contenido regional en los productos que se intercambien.

Con esta perspectiva, el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Manuel Herrera Vega, ha propuesto que se requiere un proyecto de desarrollo que no se base en un regreso anacrónico al proteccionismo, sino orientado a fortalecer las capacidades productivas del país, así como hacia el aprovechamiento del mercado interno, hacia generar nuevas cadenas de valor y reorientar las existentes para que cuenten con mayor valor añadido, al mismo tiempo que se impulse a la productividad.

Ante las circunstancias externas adversas se debe fortalecer la integración de la economía mexicana a los mercados mundiales, diversificando el origen y destino de los flujos comerciales y financieros, pero acompañada del fortalecimiento del mercado y la producción interna.
miggoib@unam.mx